50 AÑOS DE LA REFORMA AGRARIA

Durante nuestro paso por esta vida, hemos sido actores pasivos de muchas cosas que para algunos ha sido importante, para otros, inservible y también, es preciso decirlo, para los pocos un cuesco soltado al vacío.

       Los peruanos nos enteramos sorpresivamente de que vivíamos una “Revolución y un golpe de estado”, al escuchar la marcha militar “Los Peruanos Pasan” en todas las radios. En efecto, el General EP Juan Velasco Alvarado y sus adeptos, daba el anuncio de su actitud nacionalista y su primer paso fue expropiar Talara, hasta entonces en manos de la I.P.C. de capitales extranjeros.

            Los motivos que esgrimía el General Velasco, eran optimistas y la mayoría del pueblo peruano lo aprobaba con frenesí y entusiasmo.

            Luego venían los anuncios de Reforma de la Educación, la Reforma Agraria, la nacionalización de las empresas, la expropiación de los principales diarios y revistas, etc.

            Todas ellas cargadas de patriotismo y con lemas convincentes como “El patrón ya no comerá de tu pobreza”, “Tierra o muerte, venceremos”.

            Aquí entró a tallar el SINAMOS con actitudes de corte dictatorial y propio de la izquierda recalcitrante al apedrear e incendiar las casas de los que supuestamente no estaban de acuerdo con la Revolución.

            La Revolución fue total e involucró a todos los sectores. No se escaparon ni los diarios ni revistas más influyentes de la época, pero faltó convencimiento de los principales personajes, como por ejemplo el Magisterio, que luego de aplaudir en primera instancia, trabajaron al desgano y los ingentes gastos en la edición de los textos de adoctrinamiento fueron decayendo paulatinamente no obstante ser de avanzada.

            Pero particularmente en lo referente a la Reforma Agraria, SINAMOS resultó siendo una fachada extremista y de tanto satirizar a los gamonales y hacendados y los grandes latifundios fueron caldo de cultivo de la hegemonía del más fuerte.

            Las SAIS y demás hijos de la Revolución fueron engendros solo de la tenencia de tierras y el fracaso se ha visto al correr el tiempo. Haciendas que tenían antes de la Revolución 60 mil cabezas de ganado lanar (De igual forma los vacunos), llegaron a tener menos de la tercera parte en pocos años y los sementales que daba el Estado para mejorar el ganado criollo, eran consumidos por los dirigentes en pachamancas y disfrute de amigos.

            Hoy lo que sobra al campesino son las tierras porque no hay quien proporcione el abono, insecticidas y fungicidas que antes corría a cargo de los patrones que se exponían a las plagas, las sequías y a los climas adversos.

            Ahora el patrón ya no come de la pobreza del campesino y el campesino es impotente de asumir los costos de la producción, allí el problema. En el campo, todo está olvidado, y si el campesino produce, es solo para su propio consumo y ya no para el mercado.

            La pobreza en el campo arrecia los esfuerzos del campesino que tiene que migrar a las grandes ciudades familia y todo para subsistir y está aprendiendo a dedicarse a la política, la forma más fácil de enriquecerse.

            Que sepamos, aparte de la UNI en Lima, ninguna otra institución, estatal o privada ha querido hacer un análisis de esta Reforma que para unos fue ejemplar, para otros un atraso y para la mayoría un anquilosamiento al desarrollo del país.

            En consecuencia, el silencio significa aprobación o rechazo?

            Solo la realidad reflejada en el campo, transmite los logros o fracasos de lo que el hombre con sus ideas, a veces visionaria es capaz de trazar nuevos rumbos, nuevas metas.

También te podría gustar...