AHORA LE TOCA AL PUEBLO

“Castigat ridendo mores”, es una frase que se le atribuye al poeta francés Jean de Santeul y bien lo podríamos actualizar dada las circunstancias políticas tan caóticas que lo estamos pasando en el Perú.

            Ni el Apra, ni Fuerza Popular se dieron por aludidos, cuando el pueblo peruano masivamente, tanto en marchas multitudinarias, como en el referéndum, rechazaron la forma como se estaba conduciendo al Congreso, donde una mayoría se empecinó a hacer fracasar a los presidentes de turno (Kushinki y Vizcarra).

            El pueblo peruano les quiso hacer entender que acabada las elecciones, todos debían empujar al coche nacional en una misma dirección; pero no lo entendieron así y por el contrario, ponían zancadillas, piedras en el camino y cuanto obstáculo encontraron para concretizar sus turbias intenciones.

            Han tumbado varios gabinetes, pero siempre el Ejecutivo ha sabido enfrentar con diplomacia y mucho aplomo todas estas desafortunadas acciones hasta que sacó la carta bajo la manga al “disolver” el congreso. Santo remedio para tanta majadería.

            Cuando todos creían que estaban dando sus últimos estertores, ha surgido la voz salvadora del JNE que ha opinado con que los “disueltos” congresistas pueden postular  como congresistas para las elecciones del próximo enero.

            Pero para su mal…O bien se convierten en Lázaros o se sepultan para siempre.

            Hay muchas agrupaciones políticas que están en “capilla” y si no llegan al 5% de los votos válidos, serán borrados del padrón de Partidos Políticos y… adiós pampa mía.

            Tendrán que hacer lo que el argentino Macri puso como ejemplo: “besar los pies” de los electores para que les favorezcan con su voto que hoy más que nunca se ha convertido en oro en polvo.

            El pueblo ha madurado mucho y sabe lo que vale su opinión en las ánforas. Ya no es el cholo barato que se vende por una cajita de fósforos, un almanaque o un kilo de arroz.

            Ahora le toca al pueblo, hacer sufrir al que estuvo acostumbrado a deglutirlo, mascarlo, triturarlo, “chaccharlo”.

            Al brujo, al chamán, al Dr. “Mala Noche”, al hipnotizador de culebras, acostumbrado a burlarse del pobre, del campesino, del analfabeto, del inocente, el “tonto útil” o el pongo.        

        ¡Ha llegado la hora en que el pueblo va a elegir con sabiduría y fe en el futuro!

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