SED DE DINERO (Crónica)

Olimpio Cotillo C.

            No quiero ser tan apocalíptico, pero nunca como hoy, la humanidad está amenazada por sus propios desaciertos. Nunca como hoy busca afanosamente la presencia de las plagas de Egipto. Nunca como hoy repite lo de Sodoma y Gomorra. Nunca como hoy, pone a prueba el Poder Divino para que envíe su castigo y extermine a los profanos.

            No quiero ser tan apocalíptico, pero ya se van juntando las plagas como el SIDA, el cáncer, el terrorismo mundial, las armas atómicas, la pobreza galopante, los terribles incendios y el abuso del sexo. Falta solamente una plaga para que se cumpla la profecía y venga el exterminio de la especie humana.

            Todos los cabos se juntan hacia una crisis de valores. Todos apuntan hacia lo insano y perverso. Ha desaparecido el recato y se ufana la pornografía. Ha desaparecido la mujer como estética y belleza, como símbolo de dulzura y candidez.

            Nunca como hoy, tuvimos congresistas tan pobres de imaginación y tan fatuos de conocimientos.

            Nunca como hoy, se conoció el poder omnímodo del narcoterrorismo que ha llegado a comprometer a las Fuerzas Armadas.

            ¿Qué está pasando en nuestras Instituciones “tutelares” que no pueden discernir entre lo positivo y lo negativo?

            ¿Por qué tanta ambición y sed de dinero entre los hombres?

            ¿Por qué vender nuestro honor, nuestro prestigio?

            Aparte de la Madre de Calcuta, no conozco a otra persona que luche por los pobres y desvalidos, por los enfermos y adoloridos.

            No quiero ser maquiavélico, pero alguien tendrá que tomar las cosas por su verdadero sentido. Sentido de orientación positivo. Dudo de la Iglesia asuma este rol, porque está embebido en cosas terrenas y se va alejando paulatinamente de las cosas divinas.

            Si estoy equivocado, que me parta el primer rayo de la época de lluvias que se acerca.—

(*) Del libro Tiro al Bull de OCC, crónica leída el 12 de Set. de 1996 por una emisora local. Pag. 150.

También te podría gustar...