LOS CANDIDATOS

Para unos, los candidatos son atrayentes, buena gente, de “sangre ligera”, sus palabras son como imán que atrae al primer contacto. Es guapo, un papito, chulo el tipo.

            Para otros es un asco, un pedante, repugnante apenas abre la boca. Para ese no voto “ni en la isla”.

            Estos dos puntos de vista contradictorios hacen pensar que no todo lo que brilla es oro.

            Por eso al levantarse, un candidato tiene que hacerlo con el pie derecho de lo contrario está “frito el pescadito”.

            Esto es desde el punto de vista físico, es decir de cómo es el candidato: feo o pintón.

            Aparte y en segundo lugar está su verbo, el enfoque de la realidad. Su capacidad para engañar y engatusar a la gente que para muchos es el punto clave de su éxito o fracaso. Tiene que ser un “siete suelas”. Muchos en el congreso o en el puesto que le ha tocado desempeñarse luego de ser elegidos, no han sabido atar ni desatar problemas simples de la vida cotidiana.

            Y en todo este conglomerado, no faltan y son los más numerosos, los aventureros que se trepan por las ramas, entran por la ventana, soportan el hincón de las espinas con la esperanza de que mañana será mejor y perseveran hasta lograr sus propósitos.

            Y hay los que viven de las esperanzas y postulan una, dos, tres y hasta cuatro veces sin lograr sus propósitos a pesar de que sus intenciones son sinceras, pero es un cero a la izquierda en mentir y engañar.

-Yo no he perdido, sino el pueblo ignorante que no me ha elegido, se consuelan así mismos

            A todo esto hay que agregar que no faltan los analfabetos en política que no conocen la ley de leyes ni por el forro; no saben las funciones del político que será “padre del pueblo”.

-¿Fiscalización? ¿Qué es eso ahhh? Bueno pues…por lo menos calentaré mi curul…

            Y estos son los “lecheros” que ingresan al mundo desconocido de la tercera dimensión de la Plaza Inquisición para convertirse, hasta aprender, en los títeres y marionetas de los “decanos” del congreso:

-Oye, levanta la mano…

            Y sin saber ni por qué ni para qué, dan su voto (en representación del pueblo)

            Pero una vez que han aprendido el ABC, se vuelven en el terror de las coimas, de los diezmos y primicias, de los porcentajes de las obras, de las aceitadas, etc. etc.

            Y forman parte del cáncer po…lí…ti…coooooo.   

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