MEDICINA HUMANA

No hace mucho, se acaba de poner la primera piedra en los terrenos donde se construirá el edificio de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional  “Santiago Antúnez de Mayolo” (UNASAM), cumpliendo un anhelo de muchos años  de la población huaracina y por qué no decirlo de los ancashinos en general.

            Ninguna otra facultad, despertó tanta expectativa por su creación como ésta que da su primer paso.

            No es una primera piedra cualquiera, como los hay empedradas en muchos lugares de nuestro territorio, es quizás la más segura, inamovible, fuerte sobre cuya estructura se salvará muchas vidas, algo así como cuando Jesús, confió en el discípulo Pedro, sobre quien fundó su Iglesia que pervive más de 20 siglos.

            Desde que se fundó la UNASAM, muchos han sido los rectores que anunciaron la creación de la facultad de Medicina Humana, pero sin lograrlo por ABC motivos, hasta que la presente gestión lo ha tangibilizado con hechos concretos incluido su financiamiento que llega a más de 24 millones y su equipamiento más de 5 millones de soles.

            Pero lo que más satisface es que cuenta con todas las licencias, tanto de las instituciones de control universitarios, como ediles, lo que ha costado esfuerzo, dedicación y perseverancia de quienes han tenido la misión de su creación.

            Hoy lo que toca, es dar cuerda a los ejecutores y posteriormente el contrato de los docentes que deben ser los más capaces, enterados de los secretos médicos e idóneos, para lograr una buena formación profesional de la salud.

            Sin embargo hay que hacer votos, para que los estudiantes tengan como émulo a Hipócrates “Padre de la Medicina” y entre los peruanos a José Hipólito Unanue y Pavón, fundador de San Fernando.

            Ellos y muchos seguidores más estuvieron enterados sobre la lucha interminable y eterna de la salud y la enfermedad quitándose la vida, el uno valiéndose de las medicinas, los conocimientos, las experiencias y más que todo la ética, y el otro atizando el fogón del dolor, la desesperación y las malas artes.

            Que los futuros médicos se adhieran a las necesidades de los más pobres que son los que sufren los rigores de las enfermedades proporcionándoles diagnósticos acertados y terapias adecuadas.

            Que con nuestros médicos, nos olvidemos de los lamentos y los sufrimientos. Que así sea.

            No hubiéramos querido tratar el punto del diseño de la infraestructura del nuevo local, pero es necesario decirlo sin ambages, la fachada del local, es de lo más horrible y ese techo que cubre la entrada principal es “horrooorrrooososooo”. Aún hay tiempo y se puede modificar por otro diseño arquitectónico hermoso y que le dé prestancia a nuestra

Casa Superior de Estudios de la Región.

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