HUARACINOS ARREPENTIDOS BESARON PIES DEL SEÑOR DE LA SOLEDAD

Foto: Cortesía Nilton Rodríguez Soto

            Los carnavales en Huaraz tiene sus peculiaridades: desde la fiesta de las cruces, el rompe calle, el martes “guerra”, el miércoles “ceniza” y el jueves “Mutzakí”.

            Si estas particularidades se analizan, no dejan de tener rasgos de desenfreno para terminar el jueves, besando los pies del Señor de la Soledad en señal de arrepentimiento por los pecados cometidos durante el año, pero más propiamente durante los carnavales.

Hasta antes del sismo del 70, las tres campanas de las torres del templo del Señor de la Soledad, tañían sones dolorosos que compungían el alma el jueves Santo y todos los feligreses, hombres y mujeres se acercaban a besar los pies del Patrón de Huaraz vestidos de riguroso luto y en la Casa de Pobres, grupos de personas hacían penitencia juntamente con las Beatitas que los conducían por el camino del arrepentimiento.

Para el Jueves Santo, baja de su altar el Señor de La Soledad, juntamente con la Virgen Dolosa, María Magdalena y San Juan, quienes son venerados por los arrepentidos huaracinos y gran número de extranjeros que admiran esta vocación de fe de los moradores de esta parte del Perú.

Hoy, desde tempranas horas del día, gente de todas las edades, ya hacían sus colas para besar los pies del Señor de La Soledad y el número iba en aumento a medida que el día avanzaba inexorablemente.

Por otra parte, la gente de campo pedía a la imagen sagrada, que permita que llueva, porque los sembríos se están secando, especialmente en la Cordillera Negra, donde hay cultivos de secano.

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