TODO LO VEÍA GRANDE

Teníamos como profesor a un señor alto de estatura y quizás su talla le hacía hablar todo en superlativo. Para él, todo era grande y descomunal.

            Nos decía:

-En mi pueblo cuando alguien muere, no tenemos necesidad de estar confeccionando una corona, solo le llevamos a su tumba una rosa que abarca todo el féretro.

                            Anécdotas de Tingua

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