CRONICAS BAHIANAS

EL REGRESO DE LAS TRES P

En la Crónica 141 alertábamos la Tres P: Pandemia, Pánico y Pandemonuim; en la 142 dedicamos algo más sobre la relación Pánico y Pandemonium. Bueno, ya estamos con la Pandemia instalada, pero las otras dos P siguen ahí y, entre las tres, muestran una faz nada agradable.

En los primeros días de marzo el científico peruano Elmer Huerta hacia declaraciones sobre el COVID-19: “De cada 100 enfermos, 80 a 85 lo pasan como resfrío; 10 a 15 necesitan consulta médica para aliviar síntomas y 5 se complican (ancianos debilitados), 2-3% fallece”. ¿Ah, sí? Entonces, si la tasa de mortalidad no es tan alta y para la mayoría de personas infectarse le significará prácticamente tener un resfrío, ¿por qué es necesario que los gobiernos del mundo le dediquen tanta atención y recursos? Porque si no se le enfrenta debidamente, el sistema de salud colapsará y originará muertes que se contarán por miles.

Vamos por partes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el 3.4% como la tasa de mortalidad del coronavirus (porcentaje de personas que contraen el coronavirus y luego mueren). Las medias estadísticas tiene ese problema: es como tener un pie en agua helada y otro en agua hirviendo. La realidad es más compleja y diversa; en este caso depende de cada país y momento; con datos oficiales se observa, por ejemplo, una tasa de 0.6%, en Corea del Sur, hasta 4.4%, en Irán.

¿Y esa variación en la tasa de mortalidad depende de qué? De la forma en que en cada país enfrenta la pandemia. Los países que actúen rápidamente y con eficiencia podrán reducir la cantidad de muertes a una décima parte de las que tendrían si no actuaron con la debida precaución. Además, la rápida actuación de los países no solo reduce la tasa de mortalidad; también reduce drásticamente el número de casos. Resumiendo:

YA QUE NO ES POSIBLE IMPEDIR QUE EL VIRUS CIRCULE. ES POSIBLE EVITAR QUE DEMASIADAS PERSONAS SE INFECTEN A LA VEZ

La información oficial apunta que en torno del 20% de casos requiere hospitalización, el 5% de casos requiere la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y alrededor del 2.5% requiere ayuda muy intensiva, con elementos como ventiladores u oxigenación extracorpórea. Traducido a las rutinas cotidianas: Si de repente hay 100,000 personas infectadas, alrededor de 20,000 requerirán hospitalización, 5,000 necesitarán la UCI y 1,000 necesitarán máquinas (y puede ocurrir que no las haya en número suficiente). Eso resultará en hospitales sobre cargados, pacientes atendidos en cualquier lugar: en los

pasillos, en las salas de espera. Los trabajadores de la salud trabajando mucho tiempo en una sola pieza de equipo de protección, porque no hay suficientes; y, por lo tanto sin poder abandonar las áreas infectadas durante horas; de manera que, cuando lo hacen, se desmoronan, deshidratados y exhaustos. Los turnos ya no existen. Las personas se ven obligadas a retirarse para cubrir sus necesidades. Las personas que no tienen idea de enfermería reciben capacitación durante la noche para cumplir roles críticos. Todos están de guardia, siempre. Es decir, hasta que se enferman. Lo que sucede mucho, porque están en constante exposición al virus, sin suficiente equipo de protección. Cuando eso sucede, deben permanecer en cuarentena durante 14 días, durante los cuales no pueden ayudar. En el mejor de los casos, se pierden dos semanas. En el peor de los casos, están muertos. Lo peor está en las UCI, cuando los pacientes necesitan compartir equipamientos; sabiendo que esos equipamientos son imposibles de compartir, se abate un nuevo drama para los trabajadores de la salud: deben determinar qué paciente lo usará; es decir, decidir cuál vive y cuál muere. ¡Dios nos encuentre confesados!

¡El peor virus es el miedo y la desinformación!.

El pánico (P2) en la población va a estar en función de la responsabilidad que tienen las autoridades para brindar información.

En ese punto nuestros países tienen características semejantes: Por diferentes motivos, que no es el momento de abordar, la mayor parte de las personas enfrentan una experiencia de abandono, desconfianza, desilusión y lejanía frente al Estado; y, frente a ello, consideran que las respuestas a los problemas personales, familiares y sociales no pueden surgir sino de cada individuo, como si éste último fuera capaz de suplir todo lo que la sociedad -y su Estado- debieran darle. ¿Qué hacemos frente a este desafío que es colectivo? Ciertamente, no basta buscar refugio en sus recursos individuales -incluyendo el dinero- y de los círculos más cercanos (familia, amigos, círculo de contactos muy próximo y confiable). Las soluciones tienen que ser colectivas, creativas y urgentes.

En esta Terra Brasilis su presidente da una muestra de cómo está siendo enfrentado el problema

Sobre el COVID-19 declaraciones estándar: “Lo que no debemos hacer ahora es evitar que haya una explosión porque los hospitales no van a dar cuenta”…”llega una hora que el sistema no soporta, el personal entra en pánico y acaba muriendo por otro motivo”. Sobre el problema que creó al convocar las movilizaciones que piden cerrar el congreso y el Poder Judicial: “Los movimientos espontáneos y legítimos, marcados para el 15 de marzo, atienden a los intereses de la nación. Balizados por la ley y el orden, demuestran la maduración de nuestra democracia presidencialista y son expresiones evidentes de nuestra libertad. Necesitan sin embargo, ante los hechos recientes, ser repensados. Nuestra salud y de nuestros familiares deben ser preservadas”.

Pero no es solo el Estado, la prensa tiene un papel importante. Caso importante es el circuito de las redes sociales. La divulgación de informaciones que contribuyen para crear alarma, más allá de las buenas intenciones (que no siempre son buenas) corre suelta e irresponsable.

El sentido común, apunta, como mínimo, seguir las siguientes orientaciones:

ORIENTACIONES DE LA OMS ACERCA DEL ACTUAL BROTE DE ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS (COVID-19)

· Lávese las manos frecuentemente

· Adopte medidas de higiene respiratoria

· Mantenga el distanciamiento social Mantenga al menos 1 metro de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.

· Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

· Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

· Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona en la que se haya notificado la presencia del 2019-nCoV.

Ayudará a minimizar los efectos de la Pandemia.

Tal vez sea posible llegar al nivel de China, que ayer (12/03), durante una rueda de prensa en Pekín, anunció que el pico de transmisiones de COVID-19 en China ha llegado a su fin. El portavoz, Mi Feng, informó que el número de casos nuevos confirmados en Wuhan, capital de la provincia de Hubei y epicentro del brote, se ha reducido por primera vez a un solo dígito, con solo ocho casos en el último recuento oficial.

Con relación a P3, es bueno registrar que el Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) ha dicho en un análisis que la pandemia del coronavirus provocará una desaceleración de la economía mundial, que crecerá por debajo del 2.5%. Y ese 2.5% no significa otra cosa que una muy posible recesión mundial…Solo que la crisis económica es mucho anterior al coronavirus ¡Vade retro!

Un abrazo

Enrique Tinoco

Salvador, 13 de marzo de 2020.

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