TODO SIGUE IGUAL

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       Si todos asumieran el rol que les toca desempeñar al venir a este mundo por obra y gracia de la propagación de la especie humana, otra cosa sería nuestro destino.

            Si el hombre no fuera vencido por la avaricie y la sed de riqueza y consecuentemente de poder, otra cosa sería nuestra presencia en este mundo.

            Si no se hubiera inventado la politiquería, donde los aventureros son los que siempre salen ganando contra los que tienen buenas y sanas intenciones de buscar prosperidad para todos por igual.

            Si los tontos útiles se rebelaran a seguir siendo tontos, los pueblos cambiarían de rostro porque también los explotadores trabajarían al igual que los tontos.

            Entonces, es necesario abrir un nuevo libro de la naturaleza, donde todos tengan un árbol que cuidar, un río o un manantial de cristalinas aguas para que se vean los rostros risueños y el alma transparente.

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         Pero la realidad nos enseña que todo es distinto a estos maravillosos sueños. Ya todo está estructurado de tal forma que hay casilleros para los ricos y para los pobres. Para los explotadores y los explotados.

            Y en fin para una gama de discriminaciones a veces ridículas que a pesar de las enseñanzas del tiempo y el espacio, no se ha llegado a superar.

            A todo esto se suma los males introducidos por el mismo hombre al descubrir en los laboratorios mil secretos escondidos o bien para la supervivencia de la especie, así como también para su propio exterminio.

            Hasta hace poco se estuvo luchando (Y aún se lucha), contra los efectos nocivos de los plásticos que ahogan y ponen en peligro la vida humana con la contaminación ambiental, y surge otra amenaza como el coronavirus que ha puesto en alerta a todo el mundo por sus efectos mortales.

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            Y nunca el mundo ha estado libre de estas amenazas, a veces propias de cada nación y otras exteriores.

            En cada nación no falta un aventurero chiflado o un aprendiz de dictadorzuelo que pone en jaque la paz social de su pueblo o pone en riesgo la convivencia entre sus vecinos.

            En cada época y en todo lugar no falta la marea alta, el tsunami o cualquier otro fenómeno de la naturaleza que enluta una región o un país.

            Y también no faltan los lugares que por siglos han mantenido ocultos tesoros escondidos como Cerro de Pasco desde la colonia, Quellaveco, y actualmente Antamina en el distrito huarino de San Marcos.

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Precisamente, Antamina hubiera sido una bendición para Ancash y más para el distrito posesionario de San Marcos en Huari si desde un inicio se hubiera administrado el canon minero con decencia y horades. Pero para mal de muchos, este tributo fue la tentación de los aventureros, especialmente alcaldes, donde San Marcos “sigue igual que antes”, no ha progresado y la obra “estrella” como lo pregonaban para su estadio, no existe y lo peor es un pueblo que no tiene agua potable a pesar de haber recibido por canon más de 1,800’000,000 durante 16 años en que se sucedieron alcaldes pillos.

¡Y qué diremos de la Región Ancash! Donde el principal protagonista de administrar su riqueza que ascendió en dos períodos gubernamentales, César Joaquín Alvarez Aguilar y sus 50 secuaces desaparecieron más de 13,000’000,000 de soles.

Los cargos por los que está reo en cárcel son muchos, pero la justicia no le exige confesar ¿dónde está tanta plata?.

“!No se oye padre! del altar mayor…

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