14 DE MARZO HOY NACE EN ULM, ALEMANIA ALBERT EINSTEIN:

EL DON DE LA IMAGINACIÓN

Danilo Sánchez Lihón

Tiene más importancia

la imaginación que el saber.

Albert Einstein

1. Una consulta

 Luego de una conferencia que sustentara el físico matemático Albert Einstein, el científico más importante del siglo XX en el mundo, quien formulara la Teoría de la Relatividad, y se lo ha llamado Padre de la Bomba Atómica, se acercó a la tribuna una señora a fin de hacerle una pregunta.

Ella lo había estado esperando pacientemente a que él se desocupara, terminara su disertación, absolviera las preguntas y finalmente empezara a despedirse. Tan pronto lo estaba haciendo, y de manera ansiosa, le hizo una consulta diciéndole:

– Doctor Einstein, mi hijo es un niño sumamente inteligente y aplicado. Y quien, gracias a Dios, tiene una enorme afición por las ciencias y especialmente por las matemáticas.

– Qué bien. La felicito, señora. –Le dijo él.

 2. Exitoso  triunfador

– Pero, yo quisiera que me aconseje qué debo hacer para ayudarlo. Cómo debo yo reforzar esta inclinación natural que él tiene por los números y sus ecuaciones. Cómo puedo apoyarlo para cultivar en él aún más esa predilección, para que siga avanzando en ese dominio y a fin de que llegue a ser un científico tan exitoso, reconocido y triunfador como lo es usted.

– Gracias, señora, por los cumplidos.

– Le digo con toda sinceridad que es usted el ídolo de mi hijo y el mío también. Y todo el ideal que mi hijo tiene es seguir sus pasos e imitarlo en casi todo.

– Me abruma, señora con sus elogios y comentarios.

– Todo esto que le digo es verdad. Pero, ¿qué me aconseja en cuanto a orientar a mi hijo a ser un matemático cabal y hasta portentoso?

3. Ampliar la mente

 – Despierte su imaginación, señora. Incentive su fantasía, léale mitos y leyendas de los pueblos originarios. Ensanche y amplíe su mundo interior.

– ¿No debo contratarle un profesor de matemáticas?

– No le complique las cosas enseñándole más números, sino yendo a la matriz que es la creatividad.

– ¿Así? –Respondió sorprendida la mujer.

– Hágale una persona que con su mente se sienta libre para volar sin límites ni ataduras. Nárrele cuentos. Recurra pues al rico acervo de la literatura infantil y juvenil. Y logre ampliar ilimitadamente su mente.

– Pero, disculpe doctor, que le contradiga. Yo justamente lo que no quiero hacer de mi hijo es un literato ni un poeta que vague sin rumbo fijo y se muera de hambre.

– ¿Tanto teme eso?

 4. Ser feliz

 – Sí! No quiero que mi hijo sea alguien que no tenga trabajo ni tenga oficio ni beneficio. No quiero que termine en la inanición; y que finalmente no tenga ni forma de ganarse la vida para sobrevivir, ni comer.

– No se preocupe de eso señora. Si desarrollamos su imaginación sabrá también idear formas de cómo ganarse la vida.

– ¿Qué es la imaginación?

– Ella es el factor fundamental para avanzar en el dominio de las ciencias y especialmente de las matemáticas. Y no le tenga recelo a la poesía ni a la literatura porque junto con la ciencia forman parte de la misma raíz.

– ¿Así?

– Además, lo que más debe interesarle en relación a su hijo es que encuentre su propio destino y sea una persona realizada y feliz.

 5. Sobre todas las cosas

 ¡La ciencia y el arte tienen la misma matriz! Esto lo supo, lo entendió y lo hizo práctica Albert Einstein, quien tenía para su trabajo y esencia de ser en la vida las puertas abiertas al vuelo de la imaginación, al mundo mágico de los cuentos, y al ámbito pródigo y feraz del arte. ¡Y con ello de la vida!

Quien desde niño cultivó el arte de la música en la práctica del violín que le enseñó a tocarlo su madre. Y que casi nunca dejó de dedicar algunas horas del día a ejecutarlo, inmersión en el arte que complementó su visión científica.

Así, por ejemplo, sus descubrimientos fueron básicos para la construcción de la bomba atómica. Sin embargo, en la vida fue un pacifista ferviente y militante.

Hecho que indudablemente lo absorbió y se amamantó de ello en los cuentos, en donde la violencia a veces se presenta voraz y atroz, justamente para formar en el alma del lector las semillas de la paz, y hacernos amar el bien por sobre todas las cosas de este y otros mundos. 

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