UN ENEMIGO CON MUCHAS ESTRATEGIAS

¿Estamos frente a una Tercera Mundial? Aparentemente, no. Pero realistamente y por sus consecuencia, sí.

            ¿Alguien ha declarado la guerra? Tampoco. Que se sepa aún no se identifica al autor o autores de tal desatino.

            Pero un enemigo común, como el Coronavirus (COVID-19), está tocando las puertas de los habitantes de todo el mundo, amenazando de muerte a sus ocupantes.

            Es un enemigo invisible que sutilmente se propaga sin invertir un solo centavo y su arma no es convencional, sino desconocido para muchos que se encargan de propalarlo usando el miedo, la zozobra la psicosis colectiva y el pánico al contagio. A esto se agrega la desobediencia a las normas que dictan los que han hecho consciencia para exterminarlo.

            En las naciones del mundo hay diferentes reacciones, desde los que toman como una broma, los que alarman pero permanecen impasibles para enfrentarlo y los que ponen el pecho y se valen de todos los medios persuasivos para que los ciudadanos anden con cautela y se ciñan a las medidas de higiene y el aislamiento voluntario para evitar el contagio y sus consecuencias mortales.

            Italia lo tomó en broma y como consecuencia hay cientos de muertos, España no dio crédito y se propaló rápidamente. China, el foco de la pandemia, lucho y sigue luchando a brazo partido para encontrar el remedio y/o la vacuna para conjurar este joven mal. Estados Unidos de Norteamérica no le dio mayor importancia en defensa de la economía del país y dejó que se propague geométricamente hablando y recién ante los cientos de enfermos y mil muertos en un día ha tomado las “cartas en el asunto”.

            Ecuador con un mandamás desidioso, dejó que los muertos con el COVID-19) pululen en sus calles.

            Perú, con un presidente sensible de las consecuencias, tomó medidas inmediatas y ha evitado la propagación masiva del coronavirus y sus medidas de prevensión social son tomadas como ejemplo por muchos países a nivel internacional. El aislamiento voluntario, la permanencia de las familias en sus casas para evitar el contagio, mantienen casi estables las cifras de los contaminados. Y no se ha olvidado de la ayuda económica social que apunta a los hogares  pobres y de extrema pobreza, aunque los resultados no son los que se esperaba por autoridades y funcionarios que justo esperaban a que haya presupuestos millonarios para enriquecerse. El pueblo peruano conoce más que al agua, estas males artes desde hace mucho tiempo.

            Todos apuntan a favorecer a los pobres, pero la ayuda se diluye en el trayecto llegando a su destino la migaja y la ofensa a los más pobres.

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