1RO. DE MAYO: HOMENAJE A LOS TRABAJADORES

Jaime Zelada

En medio de la Pandemia mundial originada por el COVID-19, recordamos el “Día Internacional de los Trabajadores”. La historia del Movimiento Sindical Mundial, refiere que el 1ro de mayo de 1866, en Chicago EEUU, se inició una huelga que, entre los hechos mas repudiables por la conciencia universal, el 11 de noviembre de 1887 fueron fusilados los dirigentes sindicales: George Engel, Adolf Fisher, Albert Parsons y August Spies, sin contar heridos, torturados y detenidos; quienes tuvieron que pagar con su vida la consecución de la “Jornada de 8 Horas Laborales”. De este acontecimiento histórico han pasado décadas, siglos, sin embargo, en el Perú de hoy y especialmente a nuestros jóvenes, se les imponen horarios de trabajo, que nos hace recordar al esclavismo. No obstante, que la Constitución de 1993, protege la jornada de 8 horas laborales, vacaciones y otros derechos como: la protección constitucional contra el despido arbitrario; los políticos tradicionales en el Perú, retrotraen en general a los trabajadores peruanos, a los tiempos de la edad media y desarrollan una política anti laboral. En este día histórico, inclinamos respetuosamente nuestras banderas para saludar al Movimiento Sindical Peruano, pues con sacrificio escribieron la historia democrática y merced al Paro Nacional de julio de 1977, se logró la convocatoria a Asamblea Constituyente de 1978 y las Elecciones Generales para 1980, enseñándonos cuál es el camino a seguir. Hoy reiteramos nuestro saludo a quienes están de pie y en primera línea defendiendo la vida y la salud de los peruanos. Nuestra gratitud para los médicos, enfermeras, trabajadores de salud, maestros, miembros de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, que se encuentran “en el campo de batalla” contra el COVID-19. Nuestro saludo al personal fiscal y judicial que también participa decididamente en esta lucha por la vida y contra la corrupción. Nuestro reconocimiento a los productores, agricultores y ganaderos; nuestro saludo a todos los emprendedores. ¡Les invocamos a no perder la fe y a pensar en la felicidad!, a fin de que la felicidad se acuerde de nosotros.

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