DESARROLLO DEL PLAN INTRODUCCIÓN

Mons. José Eduardo Velásquez Tarazona

31 DE MAYO DE 1970 EN LA MEMORIA

        COLECTIVA

Recordar es vivir. Con la dura hecatombe del 31 de mayo de 1970 a las 3:24 p.m,, donde un terrible terremoto asoló nuestra tierra causando destrucción, muerte y luto en la población, y que a futuro tuvo consecuencias muy dolorosas en las familias y en la sociedad, por eso se solía decir antes y después del terremoto; igual se dirá a raíz y consecuencia del coronavirus que nos tiene sorprendidos y aislados por su letalidad porque luego habrá que vivir con ciertos protocolos sanitarios y sociales.

Los mayores fueron testigos oculares y recuerdan la tragedia que marcó profundamente la vida de los habitantes. Huaraz, la capital, la ciudad antigua de adobes, tejado rojo y de calles largas y angostas, a consecuencia del terremoto, quedó destruida y las calles convertidas en sepultura de miles de pobladores.

Yungay, capital de la provincia del mismo nombre quedó destruido por el terremoto y el alud a causa del desprendimiento del pico norte del Huascarán, convertida en rocas, hielo y lodo que cubrió la ciudad, sepultando a miles de pobladores. Una verdadera tragedia para Ancash y las regiones vecinas con más de 70 mil muertos con funestas consecuencias económicas, políticas, religiosas, sociales y sicológicas.

Han pasado 50 años de esta catástrofe que cambió muchos esquemas de vida para gracia y desgracia.

Se reconoce y se agradece todo el esfuerzo del Estado desde la primera hora de aquel entonces, el excelente voluntariado de profesionales, universitarios y ciudadanos, de instituciones públicas y privadas. Cabe destacar la solidaridad de los distintos departamentos y de países a través de bienes materiales, personal de salud, incluso a costa de sus propias vidas.

En Huaraz se tiene un parque que resalta la fraternidad con el nombre de “PARQUE DE LA AMISTAD INTERNACIONAL”.

Estamos viviendo en estos momentos un periodo muy difícil ya sea internacional como nacional, y es la presencia del coronavirus que viene causando trastornos de toda índole. El Papa Francisco en su bellísimo documento “LA VIDA DESPUÉS DE LA PANDEMIA” nos dice: “Mirando hacia adelante, leamos los signos que el COVID-19 ha mostrado claramente. No olvidemos cuán profundamente nos ha empobrecido la pérdida del contacto humano durante este tiempo en el que hemos estado separados de los vecinos, los amigos, los compañeros de trabajo y, sobre todo, de la familia, sin olvidar la absoluta crueldad de no poder acompañar a los moribundos en sus últimos instantes y llorarlos luego adecuadamente. En el futuro, no demos por descontado el estar juntos, sino redescubramos y busquemos medios para fortalecer esta posibilidad.”

El 31 de mayo del 2020 a las 8 a.m. a motivación del Concejo Provincial de Huaraz, en el Sagrario San Sebastián – Plaza de Armas-, se celebrará la Santa Eucaristía por el eterno descanso de miles de hermanos muertos, ya sea en Huaraz, Yungay y otras poblaciones afectadas. Que el Señor les conceda el Descanso Eterno, pues Él nos ha dicho: “Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá”.

“DALES SEÑOR EL DESCANSO ETERNO”

X José Eduardo

XI Obispo de Huaraz

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