CRONICAS BAHIANAS FIESTAS JUNINAS EN TIEMPO DE PANDEMIA

Por: Enrique Tinoco (Desde el Brasil)

Junio es un mes de fiestas en Bahía: Santo Antonio el 13, San Juan el 24 y San Pedro el 28; fiestas de larga tradición y arraigo.

La trecena de San Antonio es una tradición en todo, es una fiesta que envuelve la familia, estas realizan durante trece días los rezos, que son cantados, al Santo, incluyendo la presencia de amigos; después del rezo se sirven comidas típicas; en las parroquias se canta la trecena con la comunidad.

Sigue San Juan: muñecos gigantes, casita, iglesita, banderolas, cadenetas y balones en el centro Histórico de Salvador, en todos los barrios, en todos los municipios del Estado; forró, xaxado, baião son los géneros musicales de la época, pero, claro, también sertanejo y lo que pasé por el gusto de cada uno, torta de aipim (yuca), canjica (de maíz), milho verde (choclo), licor de frutas (tipo macerado), hogueras de todos los tamaños, antiguamente balones artesanales.

Encierra en mes San Pedro, que congrega pescadores y viudas; los festejos son semejantes, como este santo es el guardián del cielo, tiene las llaves; cuenta la tradición bahiana que para vender un inmueble basta rezar para él y llevar a la iglesia una llave de cera con tres cintitas (rosado, azul y blanca).

Bueno, todos esos atractivos ahora son en casa, por internet y wathsapp, menos las comidas que esas cada uno se las arregla, porque el aislamiento social así lo exige

Es bueno recordar la explicación de esta necesidad:

En los primeros días de marzo el científico peruano Elmer Huerta hacia declaraciones sobre el COVID-19: “De cada 100 enfermos, 80 a 85 lo pasan como resfrío; 10 a 15 necesitan consulta médica para aliviar síntomas y 5 se complican (ancianos debilitados), 2-3% fallece”. ¿Ah, sí? Entonces, si la tasa de mortalidad no es tan alta y para la mayoría de personas infectarse le significará prácticamente tener un resfrío, ¿por qué es necesario que los gobiernos del mundo le dediquen tanta atención y recursos? Porque si no se le enfrenta debidamente, el sistema de salud colapsará y originará muertes que se contarán por miles.

Concordantemente, en el mismo periodo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos actualizados consideraba el 3.4% como la tasa de mortalidad del coronavirus (porcentaje de personas que contraen el coronavirus y luego mueren). Aquí enfrentamos el problema de las medias estadísticas: es como tener un pie en agua helada y otro en agua muy caliente.

¿Y esa variación en la tasa de mortalidad depende de qué? De la forma en que en cada país enfrenta la pandemia. Los países que actúen rápidamente y con

eficiencia podrían reducir la cantidad de muertes a una décima parte de las que tendrían si no actuaron con la debida precaución. Además, la rápida actuación de los países no solo reduce la tasa de mortalidad; también reduce drásticamente el número de casos. Resumiendo: YA QUE NO ES POSIBLE IMPEDIR QUE EL VIRUS CIRCULE. ES POSIBLE EVITAR QUE DEMASIADAS PERSONAS SE INFECTEN A LA VEZ.

Ya estamos en junio, celebrando o intentando celebrar San Antonio, San Juan y San Pedro a través de lives, Facebook y/o wathsapp, en una situación dolorosamente lamentable.

A nivel del Gobierno Federal el ministro de Economía, Paulo Guedes (28 de marzo) declaraba: “Fuimos alcanzados por un meteoro Eso que aconteció es un meteoro Pero nosotros sabemos salir de la formación..”. Esta declaración se saltaba a la garrocha el desastre económico y político que se arrastra desde hace meses, con la bola financiera en inminencia de explotar y eventos político-policiales en curso. Es decir, la pandemia funciona como coartada para encubrir su incompetencia y justificar sus movimientos futuros.

Registramos, en la época, las medidas para encarar el “meteoro”. Voy a registrar dos que marcan el contraste: (1) Auxilio para trabajadores informales y autónomos, 600 reales, desempleados y micro emprendedores por tres meses; (2) liberación de 1,2 trillon de reales para inyectar recursos en el sistema financiero, cuyo objetivo principal es que los bancos privados tengan más dinero en caja, la medida incluye un acuerdo entre el Banco Central brasileño y el Fed norteamericano, por un periodo inicial de seis meses.

Ocurre que el Brasil es un país federal, donde cada Estado tiene constitución y gobierno propios. Entonces, las acciones de estas unidades administrativas es heterogénea. Por ejemplo; mientras el gobierno federal trata con displicencia la pandemia, en Bahia los gobiernos del Estado y del Municipio capital, Salvador, adversarios políticos, se unen para enfrentar la pandemia, crean un comité de coordinación y se pautan por las orientaciones de la OMS; los Estados de la Región Nordeste forman un Consorcio con la misma finalidad.

Como no podría dejar de ocurrir, se producen enfrentamientos entre la esfera federal y la regional y de estado. En el nivel federal el descaso es de tal magnitud que salen dos ministros médicos y los sucede un general, que por su vez llena el ministerio de más militares, al punto que el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), órgano federal de control interno, pide que se haga un levantamiento de la cantidad de militares que están en la administración federal.

Independiente del pedido del TCU la pregunta que subsiste es ¿por qué los militares ocuparon el ministerio de salud de esa manera, descartando médicos

y técnicos de carrera? ¿será porque estos médicos y técnicos todavía creen en el Estado de Bienestar Social?

El resultado práctico, con datos al 20 de junio, es: Tasa de letalidad (Número de fallecidos con relación al número de infectados) en el Brasil, 4,7%, Rio de Janeiro, 9,23%, São Paulo, 6,48%, Bahía, 2,98%; sin contar que el Brasil ya disputa el [triste] papel de epicentro del coronavirus. Es fácil identificar la diferencia de resultados en función de las políticas públicas de enfrentamiento de la pandemia.

Dentro de dos días es San Juan, y el respetable público está inmerso en un debate secundario: el gobierno contrató Leo Santana, un conocido pagodero, para hacer un live por San Juan, ocurre que la música tradicional de esta fiesta es el forró…bueno. Personalmente creo en Riachão, sambista bahiano recientemente fallecido: “cada mono en su rama”.

En este 20 de junio se cumplen 209 años de la sublevación conocida como El Grito de Tacna, encabezada por Francisco Antonio de Zela. Veamos, con España ocupada por los franceses que pusieron como emperador Pepe Botellas (José Bonaparte, hermano de Napoleón), los españoles reaccionaron creando las Juntas Gubernativas que solo reconocían como rey a Fernando VII, este movimiento se amplió y el 22 de mayo de 1809 confluyeron en la Cortes de Cádiz, donde estuvo presente Dionisio Túpac Yupanqui, Teniente Coronel de Dragones, que había sido enviado a España por el virrey Abascal por considerar peligrosa su permanencia en el Perú. Las Juntas se reprodujeron en América, menos en Lima, porque Abascal desconfiaba de su potencial independentista. Y tenía razón, tuvo que salir a combatirlos.

En aquellos tiempos la división política era en Intendencias que, por su vez, tenían Partidos. La Intendencia de Arequipa era muy importante porque el Partido de Arica tenia puerto, que era el acceso más rápido y seguro al Alto Perú y su inmensa riqueza mineral. Este es el centro donde Francisco Antonio de Zela, con evidente visión estratégica, promueve el levantamiento, aprovechando el avance del ejército libertario argentino comandado por el Gral. Juan José Castelli; Zela encabeza grupos armados de españoles, mestizos e indios, ocupan los cuarteles de infantería y caballería de la ciudad y se proclama “Comandante de las fuerzas unidas de América”. Este es el mérito de Zela, por primera vez se materializa una alianza entre criollos e indígenas y se propone un movimiento de proyección regional. Qué duda cabe, es el primer grito independentista del Perú, 10 años antes del 28 de julio.

¡Honor a nuestros héroes!

Hasta breve

Un abrazo.

Enrique Tinoco

Salvador, 22 de junio de 2020.

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