EL MAESTRO ES EL CAMINO

Mag. René A. Obeso Gutiérrez

Lunes es hoy, seis de julio del 2020, un día especial y significativo, por eso siento que debo renovar o construir con las palabras más exclusivas, un escenario para gritar a los cuatro vientos lo que mi ser entero siente y hacer llegar cual paloma mensajera, la verdad con justicia a todos los maestros del mundo entero especialmente a los maestros de mi patria el Perú.

Decirles que no en vano el calendario cada año marca este día dedicado al maestro, por eso mi corazón me impulsa hacer público el sentimiento que anida en mi corazón y desde allí en donde moran los más nobles sentimientos hacerles llegar mi reconocimiento y homenaje espiritual a ustedes maestros y maestras que con abnegación y constancia se yerguen en el horizonte de nuestra realidad con luz propia, radiante encaminando destinos y con espíritu dinámico se convierten en forjadores del futuro.

Así es, como el maestro cumple su misión de sembrar la semilla del conocimiento formando profesionales, tanto en el campo de la ciencia, la técnica, la cultura, y en el marco de los valores despierta mentes con criterio que respondan al contexto actual y que lo plasmen en la toma de decisiones, para consolidar el cimiento sobre el que habrán de sostener los futuros ciudadanos.

También traigo a la memoria, que, mediante Resolución Suprema del Marqués Torre Tagle, un 6 de julio de 1822; se creó la primera Escuela Normal de Varones, pero más adelante durante el Gobierno del Sr. Manuel A.  Odría promulgó un Decreto Superno el 4 de mayo de 1953 instaurando el día 6 de julio DIA DEL MAESTRO, gracias a ello se conmemora lo que conocemos como un hito histórico en la Educación del Perú el 6 de julio de cada año.

En este magno acontecimiento, me siento halagada,  al poder  plasmar en este corto texto lo que pienso y de esta manera dignificar y dejar testimonio de  la sacrificada y sublime entrega del maestro;  quiero que mis palabras subrayen con sinceridad en honor a la justicia; porque el maestro quien va dejando sus conocimientos  a  través de su ejemplo, en un sinfín de actividades;  en un salón de clase, mistura los conocimientos con valores morales, ético profesionales y personales, en este marco ayuda a los futuros profesionales a construir su imagen positiva de sí mismos, fomentando una autoestima sana que estimule el aprendizaje con un  pensamiento crítico y  una mente clara, brillante como un faro que alumbre el camino de la humanidad, pensando en el crecimiento  y desarrollo de una sociedad dinámica.

Maestro y maestra no me queda la menor duda que sus sabios conocimientos nos enseñan a  creer en el futuro, cada sesión de clase es una semilla presta a germinar;  y  así después de cada clase acercan a los estudiantes a las fuentes inagotables del saber; porque el auténtico maestro tiene el don de  dar y orientar hacia la  luz del saber en una dimensión humana, despertando en sus alumnos la  alegría de conocer y crear; por eso que durante el diálogo con ellos en el proceso de retroalimentación se da cuenta que tiene que potenciar las habilidades y destrezas de sus estudiantes, con el principio que cada uno tiene sus cualidades y características propias, ofreciéndoles en este contexto su mano amiga para dar palabras de aliento y escuchar  sus  problemas.

Así el maestro tras una ardua labor muchas veces anónima, marca una huella profunda en la sociedad, porque él sabe que la educación es la única herramienta para transformar el mundo, toda vez que el ser maestro va más allá de un título;  ser maestro es el resultado de haber elegido una forma de vida que se asume desde la labor diaria de enseñar y aprender   enseñando; razón tienen  muchos filósofos y expertos  al decir que la riqueza   de un país no se mide en índices económicos,  ni en avances tecnológicos, la riqueza auténtica de una sociedad se mide en la forma de educar a sus miembros.

Frente a la delicada y sagrada misión del  maestro, no  me es posible describirlo en palabras, entonces tan  sólo dejo en estas líneas todo lo indecible,  especialmente para los maestros y maestras que en  cumplimiento de su rol y noble misión,  posponen sus actividades o problemas personales y/o familiares; para  acudir a su centro de trabajo pedagógico, sin importarles  la fatiga por el sol, frío, lluvia; se adaptan a nuevos contextos de la naturaleza y traspasan muros y montañas, porque saben que en un rincón del Perú profundo están sus alumnos, con quienes también tiene que aplicar nuevas técnicas y métodos en un proceso evolutivo  de enseñar respondiendo a los valores morales, filosóficos y ciudadanos.

En esta parte de recorrer mis pensamientos y sentimientos, en tan significativo día,  imploro a Dios  que ilumine mi  camino siempre hacia el bien, que me permita ser cada día mejor persona y  me otorgue la gracia de la humildad para poder cumplir mi labor  de maestra; de repente miro al pasado y llega a mi mente la imagen de mis primeros maestros (as) y los de hoy, quienes con paciencia, y con   sus accione morales y  ejemplo de sus hechos, me enseñaron   la fuente del saber y siguen  alumbrándome con la luz del conocimiento.

Todo ello entristece a mi alma porque queridos maestros, no encuentro palabras que expresen el afecto, reconocimiento, y gratitud, sinceros para dejar como testimonio a su ardua y sublime labor en su afán de forjar al varón y mujer del mañana. Queridos maestros y maestras en este contexto, las palabras se ahuyentan porque talvez un día les falté el respeto sin darme cuenta que ustedes constituyen la fuente inspiradora y motivadora para hacerme también maestra, y empaparme con el ruido de los niños o susurro de mis alumnas y descubrir en cada mirada un mar inmenso de esperanza.

Apreciados y dignos maestros de Ancash, especialmente de Huaraz, por la huella que vais  dejando en su vasto camino de formador de seres humanos responsables del futuro del país; pido  al  Todo Poderoso que  ilumine vuestras mentes, para que siempre sigan viendo en la juventud  Ancashina, un campo fértil en el que sus conocimientos compartidos en  aula y fuera de ella, sean la mejor  semilla que al cumplir su proceso florezca y dé frutos que fortalezcan el desarrollo y crecimiento de la Región de Ancash.

En este acápite no podría dejar de lado la oportunidad de implorar al Señor De Los Milagros interceda ante Dios e ilumine a todos los Médicos y profesionales de la salud para que pronto descubran la medicina (vacuna) y combatir pronto esta pandemia y retomar nuestras vidas en condiciones normales. Así mismo expreso por este medio mi más sentida condolencia a los familiares de nuestros colegas que por causa de la corona virus 19, ya no están con nosotros.

¡FELIZ DIA MAESTROS Y MAESTRAS!                                                            Chimbote, 4 de julio del 2020

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