CRÓNICAS BAHIANAS, NO SOY GRINGO

 ¡Dos de Julio! Se cumplen 37 años de la primera vez que fui a esta fiesta. Me gustó simplemente. Después entendería porque. Había llegado un mes antes a esta Bahía de Todos los Santos que, como dicen los propios bahianos: “si no existiese habría que inventarla”, para participar de un curso de pos graduación donde de los 50 participantes 10 éramos extranjeros; tierra del futbol, por lo tanto, cualquier día jugamos una pichanguita, jugada va, jugada viene, alguien lanzó la bola para mi sector y gritó: ¡corre gringo!, no me sentí aludido, perdimos esa jugada y recibí las debidas reclamaciones, de las cuales solo entendí, por el tono y los gestos, que había metido las cuatro. Después me explicaron: gringo, para los bahianos es extranjero. Diferente que en Huaraz donde gringo es aquel que tiene cabello rubio, o es norteamericano, padrón en el que no me encuadro. Una versión bastante difundida es que el apelativo surgió durante la guerra entre mexicanos y estadounidenses, donde los mejicanos les gritaban a los soldados enemigos ¡green go home! Porque usaban uniforma verde. Volviendo al Dos de Julio. Es el día de la independencia de Bahía y la consolidación de la independencia brasileña. La historia registra que en 1808 la corona portuguesa, huyendo de la invasión napoleónica, se trasladó integra al Brasil e instituyó el Imperio de Brasil, Portugal y Algarves; en Europa Napoleón fue expulsado de la península ibérica y la corona portuguesa, con Don Juan VI regresó a Portugal, dejando su hijo D. Pedro en el Brasil, con la disposición que ahora la capital del imperio volvía a Lisboa y el Brasil volvía a su estatus de colonia. Los brasileños no aceptaron, se rebelaron y comenzó la guerra. Don Pedro desobedeció la orden paterna y declaró el Brasil independiente el 07 de setiembre de 1822 en el conocido “Grito de Ypiranga”, en lo que hoy es territorio del estado de São Paulo. Solo que en territorio bahiano ya estaban en guerra desde febrero de ese año, cuando el general Inacio Luis Madeira de Melo, enviado de la corona portuguesa tomó el control de la ciudad, primera capital del Brasil. Los independentistas se retiraron al llamado Reconcavo Bahiano, las provincias alrededor de la capital, incluyendo la isla de Itaparica. La campaña comenzó de inmediato, Madeira de Melo persiguiendo los levantados, que tenían un numero grande de adeptos pero no experiencia militar; por ello D. Pedro contrató el general francés Pedro Labatut para comandar el ejército brasileño, solo que no había tiempo y, de otra parte, los contingentes locales que eran básicamente agricultores, artesanos, pescadores, partieron para la guerra de guerrillas: João das Botas organizó en el rio Paraguassu la “Flotilla Itaparicana” con barcos de pesca y enfrentaron la armada portuguesa, al final, ellos conocían cada meandro del rio; cuenta la tradición que Maria Felipa, una pescadora negra organizó un grupo de 40 marisqueras (que recolectan mariscos) y con ellas sedujo los marineros portugueses a quienes, cuando ya se habían bajado los pantalones los atacaron con ortiga, dejándolos fuera de combate y aprovechando para incendiar sus embarcaciones y por ahí va. Pero el equilibrio se mantenía e, inclusive, había momentos que se inclinaba para el lado de los peninsulares, hasta la batalla de Pirajá, donde después de estar casi se retirando los independentistas derrotaron al ejercito de Madeira de Melo, con la intervención providencial del corneta Lopes, quien en lugar de tocar “retirada”, tocó “atacar” y luego “degüello”, los portugueses no sabían que el ejército brasileño tenia caballería, este tampoco sabía, a no ser que considerasen caballería a los “encuerados de Pedrão”, que en realidad eran vaqueros; lo real es que produjo pánico en los peninsulares que huyeron del combate y se atrincheraron en la ciudad. También para el mar D. Pedro contrató un europeo: Lord Croquete (Cochrane en baianés), quien después navegaría en el Pacifico, llevando San Martin a Huaura. La flota de Croquete y la Flotilla Itaparicana pusieron cerco a la Ciudad de Salvador terminando de minar la ya baja moral del ejército lusitano; de manera que el 02 de julio, sin acto formal de rendición, cerca de cuatro mil hombres se embarcaron en 83 naves rumbo a Portugal, seguidos por la “Flotilla Itaparicana” que no dejó barata la retirada. Debe ser por eso que la fiesta del 02 de Julio es una fiesta popular, encabezada por las efigies del Caboclo y la Cabocla, representantes de los pueblos indígenas de Bahia que fueron el eje de la acción; las autoridades se hacen presentes, pero, para hablar en oro, van de yapa. Y debe ser por eso que es la fiesta que más me gusta y de la que siempre participo; como cualquier bahiano, no como gringo. Y por hablar de Lord Cochrane; cuando condujo San Martin y el Ejercito Libertador hasta Huaura, los peruanos ya estaban combatiendo; los grupos de indios y mestizos fueron alzándose y, poco a poco, a costa de grandes pérdidas, fueron estructurándose en unidades, sin necesariamente un plan previo, a veces solo para una acción y otras de manera permanente, pero siempre con una característica clave: la acción colectiva, gregaria, en montón; de donde viene su nombre: Montonera. Una acción memorable es la batalla de Quiapata el 2 de mayo de 1821, cuando las montoneras lideradas por Cayetano Quirós, su esposa, Alejandro Huavique, Casto José Navajas y Antonio Elguera, derrotaron sin atenuantes las fuerzas españolas comandadas por el general Ricafort, quien cayó herido en combate junto con su segundo, el coronel Guarin, ambos fueron rescatados por el general Jerónimo Valdés huyendo hacia Canta, con lo que sobró de sus huestes. Bueno, esta mención es apenas para no olvidar que los grandes próceres, como San Martin, tuvieron su camino allanado por la lucha de miles de próceres desconocidos, porque estoy seguro que el nombre de ninguno de ellos figura en el acta del Cabildo de Lima que aprueba la Independencia. Y porque en unos días más estaremos celebrando el 199 aniversario de la Independencia; fecha propicia para rescatar esos héroes anónimos y hacer el esfuerzo de revisar nuestra historia, su contenido real, más allá de los actos protocolares de celebración oficial. Recibo la noticia triste: falleció el Apu Santiago Manuin Valera, quien era el presidente del Comité de Lucha Provincial de Condorcanqui, cuando se produjo el “Baguazo”, el 5 de junio de 2009. Sobrevivió a las ocho balas de la policía y al trato vejatorio que recibió de la autoridades policiales y judiciales; no consiguió lo mismo frente al COVID-19. Es bueno recordar sus palabras: «Yo, Santiago Manuin Valera, siempre al servicio de mi pueblo Awajún Wampís, nunca he hecho algo contrario de lo que el Pueblo me ha encomendado. Ahora soy acusado por el fiscal de la corte superior de Amazonas de ser autor intelectual en el caso de la Curva del Diablo y donde se me quiere responsabilizar con una condena de cadena perpetua, involucrándome con los restos de mis compañeros. Doy conocimiento a la opinión pública nacional e internacional de que yo soy inocente en todo lo que me acusa. ……………………………………………………………………………….. Aquí hay una venganza clara, una persecución política de parte del poder judicial de Amazonas. Por un lado hay que conocer el temperamento del pueblo Awajún Wampís, nosotros nunca vamos a consentir que el gobierno haga su capricho con nuestro territorio, somos un pueblo con identidad, luchamos para que nuestros hijos y generaciones nuestras vivan libremente, en el territorio que nuestros antepasados nos asignaron antes que se forme el Estado Peruano. El Perú y el mundo deben saber y conocer que este espacio de 30,000 kilómetros cuadrados es nuestro y nos pertenece, lo defenderemos siempre y daremos nuestras vidas por él. ¡Gratitud por el ejemplo! Hasta breve Enrique Tinoco Salvador, 03 de julio de 2020.

¡Dos de Julio! Se cumplen 37 años de la primera vez que fui a esta fiesta. Me gustó simplemente. Después entendería porque. Había llegado un mes antes a esta Bahía de Todos los Santos que, como dicen los propios bahianos: “si no existiese habría que inventarla”, para participar de un curso de pos graduación donde de los 50 participantes 10 éramos extranjeros; tierra del futbol, por lo tanto, cualquier día jugamos una pichanguita, jugada va, jugada viene, alguien lanzó la bola para mi sector y gritó: ¡corre gringo!, no me sentí aludido, perdimos esa jugada y recibí las debidas reclamaciones, de las cuales solo entendí, por el tono y los gestos, que había metido las cuatro. Después me explicaron: gringo, para los bahianos es extranjero. Diferente que en Huaraz donde gringo es aquel que tiene cabello rubio, o es norteamericano, padrón en el que no me encuadro. Una versión bastante difundida es que el apelativo surgió durante la guerra entre mexicanos y estadounidenses, donde los mejicanos les gritaban a los soldados enemigos ¡green go home! Porque usaban uniforma verde. Volviendo al Dos de Julio. Es el día de la independencia de Bahía y la consolidación de la independencia brasileña. La historia registra que en 1808 la corona portuguesa, huyendo de la invasión napoleónica, se trasladó integra al Brasil e instituyó el Imperio de Brasil, Portugal y Algarves; en Europa Napoleón fue expulsado de la península ibérica y la corona portuguesa, con Don Juan VI regresó a Portugal, dejando su hijo D. Pedro en el Brasil, con la disposición que ahora la capital del imperio volvía a Lisboa y el Brasil volvía a su estatus de colonia. Los brasileños no aceptaron, se rebelaron y comenzó la guerra. Don Pedro desobedeció la orden paterna y declaró el Brasil independiente el 07 de setiembre de 1822 en el conocido “Grito de Ypiranga”, en lo que hoy es territorio del estado de São Paulo. Solo que en territorio bahiano ya estaban en guerra desde febrero de ese año, cuando el general Inacio Luis Madeira de Melo, enviado de la corona portuguesa tomó el control de la ciudad, primera capital del Brasil. Los independentistas se retiraron al llamado Reconcavo Bahiano, las provincias alrededor de la capital, incluyendo la isla de Itaparica. La campaña comenzó de inmediato, Madeira de Melo persiguiendo los levantados, que tenían un numero grande de adeptos pero no experiencia militar; por ello D. Pedro contrató el general francés Pedro Labatut para comandar el ejército brasileño, solo que no había tiempo y, de otra parte, los contingentes locales que eran básicamente agricultores, artesanos, pescadores, partieron para la guerra de guerrillas: João das Botas organizó en el rio Paraguassu la “Flotilla Itaparicana” con barcos de pesca y enfrentaron la armada portuguesa, al final, ellos conocían cada meandro del rio; cuenta la tradición que Maria Felipa, una pescadora negra organizó un grupo de 40 marisqueras (que recolectan mariscos) y con ellas sedujo los marineros portugueses a quienes, cuando ya se habían bajado los pantalones los atacaron con ortiga, dejándolos fuera de combate y aprovechando para incendiar sus embarcaciones y por ahí va. Pero el equilibrio se mantenía e, inclusive, había momentos que se inclinaba para el lado de los peninsulares, hasta la batalla de Pirajá, donde después de estar casi se retirando los independentistas derrotaron al ejercito de Madeira de Melo, con la intervención providencial del corneta Lopes, quien en lugar de tocar “retirada”, tocó “atacar” y luego “degüello”, los portugueses no sabían que el ejército brasileño tenia caballería, este tampoco sabía, a no ser que considerasen caballería a los “encuerados de Pedrão”, que en realidad eran vaqueros; lo real es que produjo pánico en los peninsulares que huyeron del combate y se atrincheraron en la ciudad. También para el mar D. Pedro contrató un europeo: Lord Croquete (Cochrane en baianés), quien después navegaría en el Pacifico, llevando San Martin a Huaura. La flota de Croquete y la Flotilla Itaparicana pusieron cerco a la Ciudad de Salvador terminando de minar la ya baja moral del ejército lusitano; de manera que el 02 de julio, sin acto formal de rendición, cerca de cuatro mil hombres se embarcaron en 83 naves rumbo a Portugal, seguidos por la “Flotilla Itaparicana” que no dejó barata la retirada. Debe ser por eso que la fiesta del 02 de Julio es una fiesta popular, encabezada por las efigies del Caboclo y la Cabocla, representantes de los pueblos indígenas de Bahia que fueron el eje de la acción; las autoridades se hacen presentes, pero, para hablar en oro, van de yapa. Y debe ser por eso que es la fiesta que más me gusta y de la que siempre participo; como cualquier bahiano, no como gringo. Y por hablar de Lord Cochrane; cuando condujo San Martin y el Ejercito Libertador hasta Huaura, los peruanos ya estaban combatiendo; los grupos de indios y mestizos fueron alzándose y, poco a poco, a costa de grandes pérdidas, fueron estructurándose en unidades, sin necesariamente un plan previo, a veces solo para una acción y otras de manera permanente, pero siempre con una característica clave: la acción colectiva, gregaria, en montón; de donde viene su nombre: Montonera. Una acción memorable es la batalla de Quiapata el 2 de mayo de 1821, cuando las montoneras lideradas por Cayetano Quirós, su esposa, Alejandro Huavique, Casto José Navajas y Antonio Elguera, derrotaron sin atenuantes las fuerzas españolas comandadas por el general Ricafort, quien cayó herido en combate junto con su segundo, el coronel Guarin, ambos fueron rescatados por el general Jerónimo Valdés huyendo hacia Canta, con lo que sobró de sus huestes. Bueno, esta mención es apenas para no olvidar que los grandes próceres, como San Martin, tuvieron su camino allanado por la lucha de miles de próceres desconocidos, porque estoy seguro que el nombre de ninguno de ellos figura en el acta del Cabildo de Lima que aprueba la Independencia. Y porque en unos días más estaremos celebrando el 199 aniversario de la Independencia; fecha propicia para rescatar esos héroes anónimos y hacer el esfuerzo de revisar nuestra historia, su contenido real, más allá de los actos protocolares de celebración oficial. Recibo la noticia triste: falleció el Apu Santiago Manuin Valera, quien era el presidente del Comité de Lucha Provincial de Condorcanqui, cuando se produjo el “Baguazo”, el 5 de junio de 2009. Sobrevivió a las ocho balas de la policía y al trato vejatorio que recibió de la autoridades policiales y judiciales; no consiguió lo mismo frente al COVID-19. Es bueno recordar sus palabras: «Yo, Santiago Manuin Valera, siempre al servicio de mi pueblo Awajún Wampís, nunca he hecho algo contrario de lo que el Pueblo me ha encomendado. Ahora soy acusado por el fiscal de la corte superior de Amazonas de ser autor intelectual en el caso de la Curva del Diablo y donde se me quiere responsabilizar con una condena de cadena perpetua, involucrándome con los restos de mis compañeros. Doy conocimiento a la opinión pública nacional e internacional de que yo soy inocente en todo lo que me acusa. ……………………………………………………………………………….. Aquí hay una venganza clara, una persecución política de parte del poder judicial de Amazonas. Por un lado hay que conocer el temperamento del pueblo Awajún Wampís, nosotros nunca vamos a consentir que el gobierno haga su capricho con nuestro territorio, somos un pueblo con identidad, luchamos para que nuestros hijos y generaciones nuestras vivan libremente, en el territorio que nuestros antepasados nos asignaron antes que se forme el Estado Peruano. El Perú y el mundo deben saber y conocer que este espacio de 30,000 kilómetros cuadrados es nuestro y nos pertenece, lo defenderemos siempre y daremos nuestras vidas por él. ¡Gratitud por el ejemplo! Hasta breve Enrique Tinoco Salvador, 03 de julio de 2020.

¡Dos de Julio! Se cumplen 37 años de la primera vez que fui a esta fiesta. Me gustó simplemente. Después entendería porque. Había llegado un mes antes a esta Bahía de Todos los Santos que, como dicen los propios bahianos: “si no existiese habría que inventarla”, para participar de un curso de pos graduación donde de los 50 participantes 10 éramos extranjeros; tierra del futbol, por lo tanto, cualquier día jugamos una pichanguita, jugada va, jugada viene, alguien lanzó la bola para mi sector y gritó: ¡corre gringo!, no me sentí aludido, perdimos esa jugada y recibí las debidas reclamaciones, de las cuales solo entendí, por el tono y los gestos, que había metido las cuatro. Después me explicaron: gringo, para los bahianos es extranjero. Diferente que en Huaraz donde gringo es aquel que tiene cabello rubio, o es norteamericano, padrón en el que no me encuadro. Una versión bastante difundida es que el apelativo surgió durante la guerra entre mexicanos y estadounidenses, donde los mejicanos les gritaban a los soldados enemigos ¡green go home! Porque usaban uniforma verde. Volviendo al Dos de Julio. Es el día de la independencia de Bahía y la consolidación de la independencia brasileña. La historia registra que en 1808 la corona portuguesa, huyendo de la invasión napoleónica, se trasladó integra al Brasil e instituyó el Imperio de Brasil, Portugal y Algarves; en Europa Napoleon fue expulsado de la península ibérica y la corona portuguesa, con Don Juan VI regresó a Portugal, dejando su hijo D. Pedro en el Brasil, con la disposición que ahora la capital del imperio volvía a Lisboa y el Brasil volvía a su estatus de colonia. Los brasileños no aceptaron, se rebelaron y comenzó la guerra. Don Pedro desobedeció la orden paterna y declaró el Brasil independiente el 07 de setiembre de 1822 en el conocido “Grito de Ypiranga”, en lo que hoy es territorio del estado de São Paulo. Solo que en territorio bahiano ya estaban en guerra desde febrero de ese año, cuando el general Inacio Luis Madeira de Melo, enviado de la corona portuguesa tomó el control de la ciudad, primera capital del Brasil. Los independentistas se retiraron al llamado Reconcavo Bahiano, las provincias alrededor de la capital, incluyendo la isla de Itaparica. La campaña comenzó de inmediato, Madeira de Melo persiguiendo los levantados, que tenían un numero grande de adeptos pero no experiencia militar; por ello D. Pedro contrató el general francés Pedro Labatut para comandar el ejército brasileño, solo que no había tiempo y, de otra parte, los contingentes locales que eran básicamente agricultores, artesanos, pescadores, partieron para la guerra de guerrillas: João das Botas organizó en el rio Paraguassu la “Flotilla Itaparicana” con barcos de pesca y enfrentaron la armada portuguesa, al final, ellos conocían cada meandro del rio; cuenta la tradición que Maria Felipa, una pescadora negra organizó un grupo de 40 marisqueras (que recolectan mariscos) y con ellas sedujo los marineros portugueses a quienes, cuando ya se habían bajado los pantalones los atacaron con ortiga, dejándolos fuera de combate y aprovechando para incendiar sus embarcaciones y por ahí va. Pero el equilibrio se mantenía e, inclusive, había momentos que se inclinaba para el lado de los peninsulares, hasta la batalla de Pirajá, donde después de estar casi se retirando los independentistas derrotaron al ejercito de Madeira de Melo, con la intervención providencial del corneta Lopes, quien en lugar de tocar “retirada”, tocó “atacar” y luego “degüello”, los portugueses no sabían que el ejército brasileño tenia caballería, este tampoco sabía, a no ser que considerasen caballería a los “encuerados de Pedrão”, que en realidad eran vaqueros; lo real es que produjo pánico en los peninsulares que huyeron del combate y se atrincheraron en la ciudad. También para el mar D. Pedro contrató un europeo: Lord Croquete (Cochrane en baianés), quien después navegaría en el Pacifico, llevando San Martin a Huaura. La flota de Croquete y la Flotilla Itaparicana pusieron cerco a la Ciudad de Salvador terminando de minar la ya baja moral del ejército lusitano; de manera que el 02 de julio, sin acto formal de rendición, cerca de cuatro mil hombres se embarcaron en 83 naves rumbo a Portugal, seguidos por la “Flotilla Itaparicana” que no dejó barata la retirada. Debe ser por eso que la fiesta del 02 de Julio es una fiesta popular, encabezada por las efigies del Caboclo y la Cabocla, representantes de los pueblos indígenas de Bahia que fueron el eje de la acción; las autoridades se hacen presentes, pero, para hablar en oro, van de yapa. Y debe ser por eso que es la fiesta que más me gusta y de la que siempre participo; como cualquier bahiano, no como gringo. Y por hablar de Lord Cochrane; cuando condujo San Martin y el Ejercito Libertador hasta Huaura, los peruanos ya estaban combatiendo; los grupos de indios y mestizos fueron alzándose y, poco a poco, a costa de grandes pérdidas, fueron estructurándose en unidades, sin necesariamente un plan previo, a veces solo para una acción y otras de manera permanente, pero siempre con una característica clave: la acción colectiva, gregaria, en montón; de donde viene su nombre: Montonera. Una acción memorable es la batalla de Quiapata el 2 de mayo de 1821, cuando las montoneras lideradas por Cayetano Quirós, su esposa, Alejandro Huavique, Casto José Navajas y Antonio Elguera, derrotaron sin atenuantes las fuerzas españolas comandadas por el general Ricafort, quien cayó herido en combate junto con su segundo, el coronel Guarin, ambos fueron rescatados por el general Jerónimo Valdés huyendo hacia Canta, con lo que sobró de sus huestes. Bueno, esta mención es apenas para no olvidar que los grandes próceres, como San Martin, tuvieron su camino allanado por la lucha de miles de próceres desconocidos, porque estoy seguro que el nombre de ninguno de ellos figura en el acta del Cabildo de Lima que aprueba la Independencia. Y porque en unos días más estaremos celebrando el 199 aniversario de la Independencia; fecha propicia para rescatar esos héroes anónimos y hacer el esfuerzo de revisar nuestra historia, su contenido real, más allá de los actos protocolares de celebración oficial. Recibo la noticia triste: falleció el Apu Santiago Manuin Valera, quien era el presidente del Comité de Lucha Provincial de Condorcanqui, cuando se produjo el “Baguazo”, el 5 de junio de 2009. Sobrevivió a las ocho balas de la policía y al trato vejatorio que recibió de la autoridades policiales y judiciales; no consiguió lo mismo frente al COVID-19. Es bueno recordar sus palabras: «Yo, Santiago Manuin Valera, siempre al servicio de mi pueblo Awajún Wampís, nunca he hecho algo contrario de lo que el Pueblo me ha encomendado. Ahora soy acusado por el fiscal de la corte superior de Amazonas de ser autor intelectual en el caso de la Curva del Diablo y donde se me quiere responsabilizar con una condena de cadena perpetua, involucrándome con los restos de mis compañeros. Doy conocimiento a la opinión pública nacional e internacional de que yo soy inocente en todo lo que me acusa. ……………………………………………………………………………….. Aquí hay una venganza clara, una persecución política de parte del poder judicial de Amazonas. Por un lado hay que conocer el temperamento del pueblo Awajún Wampís, nosotros nunca vamos a consentir que el gobierno haga su capricho con nuestro territorio, somos un pueblo con identidad, luchamos para que nuestros hijos y generaciones nuestras vivan libremente, en el territorio que nuestros antepasados nos asignaron antes que se forme el Estado Peruano. El Perú y el mundo deben saber y conocer que este espacio de 30,000 kilómetros cuadrados es nuestro y nos pertenece, lo defenderemos siempre y daremos nuestras vidas por él. ¡Gratitud por el ejemplo! Hasta breve Enrique Tinoco Salvador, 03 de julio de 2020.

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