CUANDO LOS AMIGOS SE VAN

Una desconocida nostalgia se apodera de uno, cuando nuestros padres nos abandonan, nuestros hermanos con quienes convivimos en todas las facetas de la vida y no menos doloroso es cuando los amigos más íntimos se van por el sendero del no retorno.

            La nostalgia se acrecienta cuando uno analiza que la vida es corta como para estar pensando en riñas, odios, envidias, venganzas, competencias desleales…

            Es entonces cuando se evalúa que el trance por esta vida, merece sacarle réditos al segundo, al minuto, a las horas, a los días, los meses y los años que no volverán por más que se llore, por más que se invoque su retorno.

            Almanaque volteado, tiempo muerto.

            Solo los genios, viven más tiempo en el recuerdo.

            Miles de millones de personas, solo fueron aves de paso por esta vida, no dejaron huella, ni rastro ni recuerdo.

            Más hoy, en que por la pandemia no hay séquito en su adiós, ni un perrito que le ladre, ni una alondra que le cante.

            Muchos de mis amigos a quienes quise de verdad se me han adelantado dejándome desgranar el rosario. Yo sé que fue un hasta luego pero sin agitar los brazos aunque humedecidos los ojos.

            Adiós amigos queridos, pronto nos reencontraremos en el camino de la inmortalidad.

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