LOS TRES CONSEJOS

Felipito solía asistir a las conferencias porque pretendía ser culto para ser admirado por sus amigos.

            Hasta que cierto día al ocultarse el sol, asistió al centro cultural de su pueblo y escuchó muy atentamente al disertante que dijo repetidas veces:

-Para tener buena salud, debes acostumbrarte a un desayuno como rey, un almuerzo como príncipe y una cena como mendigo.

            Cuando terminó el acto cultural, Felipito se dirigió a su casa pensando hacer realidad las recomendaciones muy sabias del conferencista, desde el día siguiente.

            Y así lo hizo:

            Llamó a su esposa antes del desayuno y le contó lo que había escuchado la noche anterior, pero a su modo:

-Amor –le dijo a su querida esposa- desde hoy quiero poner en práctica lo que ayer recomendó el sabio conferencista que dijo: “Si quieres tener buena salud, desayuna como MENDIGO, así es que dame un té y solo pan “con soledad” (Es decir sin nada adentro).

-Mi almuerzo debe ser como de PRÍNCIPE, así es que debes darme un pollo entero bien aderezado, dos platos de sopa con bastante huevo y queso; un postre de leche azada y una botella de vino.

-¿Qué más amor?

-Y en la cena, quiero comerte como REY, así es que ponte los mejores ajuares, los mejores perfumes y pórtate como la gata más agresiva y sensual…

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