7 LECCIONES QUE LOS LÍDERES DEBEN APRENDER DE LA CRISIS DEL COVID-19

Amal Amin

Profesor asociado, Centro Nacional de Investigaciones; Fundadora y presidenta de Mujeres en la ciencia sin fronteras

• La pandemia es una oportunidad para repensar el futuro de la humanidad.

• Desde una mejor toma de decisiones hasta la necesidad de cooperación internacional, aquí hay siete cosas que podemos aprender de esta crisis. La pandemia de COVID-19 no es solo una crisis de salud mundial; también es un catalizador para reinventar la forma en que queremos vivir en el futuro.

Desde los sistemas económicos hasta el desarrollo sostenible, los responsables de la toma de decisiones tienen la oportunidad de alejarse del statu quo y realizar cambios positivos en beneficio de la humanidad. Los científicos pueden contribuir a esta disrupción compartiendo datos de investigación que pueden ayudar a informar una buena toma de decisiones. Estábamos atrasados en una pandemia y el mundo no estaba preparado para ello. Pero, ¿qué podemos aprender del manejo de COVID-19 que pueda ayudarnos a prepararnos para futuras pandemias y otras conmociones? Estas son mis siete lecciones principales que los responsables de la toma de decisiones deben tener en cuenta si queremos sobrevivir y prosperar en crisis futuras:

1. Necesitamos una toma de decisiones más basada en evidencias En un mundo de información errónea y de adivinanzas políticas, el asesoramiento científico debe aplicarse a todos los aspectos de la sociedad para que las personas, incluidos los políticos, puedan tomar decisiones informadas basadas en la mejor evidencia disponible en ese momento. Nuestro mundo debería regirse por hechos en lugar de rumores o mitos. Como hemos visto en la forma en que algunos gobiernos han respondido a la crisis del COVID-19, las decisiones tomadas en ausencia de hechos tienen implicaciones de gran alcance para la economía y la sociedad. Los sectores público y privado deben participar activamente en la formulación de decisiones importantes que generen impacto, especialmente en tiempos de crisis.

            2. La salud y la economía están interrelacionadas La salud de la población es un pilar fundamental de una economía sólida. El costo total de la pandemia para la economía mundial no está del todo claro, pero las previsiones de principios de este año predijeron un costo del 8% del PIB real . Lo que es menos conocido es que la mala salud de la población le cuesta a la economía el doble, debido a muertes prematuras y años productivos perdidos. En un mundo post-COVID, la salud debe reposicionarse como una inversión, no solo como un costo, que podría acelerar el crecimiento económico en los próximos años.

 3. Necesitamos una mayor cooperación mundial Desde compartir datos de salud hasta resolver problemas de la cadena de suministro global, COVID-19 ha reiterado la importancia de la cooperación internacional. A pesar del creciente nacionalismo y la disminución del apoyo al multilateralismo en los últimos tiempos, casi nueve de cada 10 encuestados de la ONU creen que la colaboración internacional es vital para abordar los desafíos contemporáneos . Las organizaciones internacionales seguirán contribuyendo a reunir a las partes interesadas para lograr objetivos comunes.

4. La salud mundial es una responsabilidad compartida Como hemos visto de primera mano, los virus no respetan fronteras. Un problema global como una pandemia requiere una solución global, y es responsabilidad de cada nación priorizar la salud pública en beneficio de la humanidad. Incluso a nivel local, la acción y la inacción pueden afectar la salud mundial. Por lo tanto, necesitamos con urgencia estándares globales para los sistemas de salud , así como un proceso de revisión y gobierno de la investigación que podría potencialmente ser mal utilizada en el futuro.

5. La educación es la mejor inversión futura La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto las debilidades de los sistemas educativos en varios países en desarrollo y ha dejado en claro la necesidad urgente de nuevas estrategias educativas. Es necesario aumentar la financiación de la educación y desarrollar estrategias eficaces que preparen la educación frente a crisis futuras. El rápido cambio a las aulas virtuales ha sido un salvador para muchos niños en todo el mundo, pero pone en desventaja a quienes viven en la pobreza o en áreas que carecen de infraestructura tecnológica. Por lo tanto, la igualdad futura en la educación debe supervisarse de cerca para garantizar que ningún niño se quede atrás en la revolución tecnológica. Además, los planes de estudio deben comenzar a incluir el pensamiento crítico, de modo que los futuros ciudadanos estén adecuadamente preparados para separar los hechos de la ficción y sean capaces de interpretar los datos.

6. El papel eficaz de los medios de comunicación y la conciencia pública Junto con las intervenciones gubernamentales de salud pública, la conciencia pública sobre cómo minimizar la propagación del virus ha sido un mecanismo clave para frenar la propagación del COVID-19. Los remedios falsos, los mitos y las noticias falsas han costado vidas, y nunca antes los periodistas habían tenido la responsabilidad de hacer bien la ciencia. A pesar de que se difunde mucha información errónea en las redes sociales, ha sido alentador ver a los científicos utilizando estas plataformas para contrarrestar la información errónea con hechos . La ONU también ha comenzado a alentar a las personas influyentes en las redes sociales para que ayuden a difundir noticias reales sobre la pandemia.

7. Un medio ambiente limpio y el cambio climático también son preocupaciones mundiales Las pandemias son una de las muchas preocupaciones mundiales que requieren una acción colectiva. En muchos sentidos, COVID19 ha sido una llamada de atención para la colaboración mundial necesaria para hacer frente a otras amenazas, como el cambio climático. Los bloqueos inducidos por la pandemia llevaron a una disminución de los niveles de contaminación en algunos lugares, revelando la cruda realidad de la destrucción humana en el planeta. Por lo tanto, la humanidad, más que antes, debería unirse para hacer frente a las crecientes tasas de contaminación y sus nocivas consecuencias. El cambio climático es uno de los principales problemas de seguridad mundial y la respuesta debe coincidir con este. Las normas y leyes mundiales para la conservación del medio ambiente deben revisarse a niveles mundiales más altos con un mejor seguimiento y evaluación.—

FUENTE: Boletín Nº 217 del Observatorio del Medio Ambiente Peruano. Blog del Dr. Pedro Arturo Barboza Zelada: Ideas Gubernamentales.

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