ABRIL, MES DULCE Y TRANSIDO

Danilo Sánchez Lihón

La virgen que soñamos

¡ay! ya no la buscamos.

¿Por qué mortal pradera

rodó su cabellera?

Francisco Bendezú

…toda luz

de ella es venida.

San Juan de la Cruz

1. piar de avecillas

Abril es mes que se inicia con un lento girar en la bóveda y órbita sideral.

Por eso, hoy ha salido un sol radiante que descubre un universo donde cada hoja y grumo de tierra brilla, relumbra y es nuevo.

Entonces nos atrevemos a incursionar hacia el mundo de afuera, abriendo las ventanas enmohecidas.

Y es en el umbral del balcón donde nos golpea con la fuerza de toda su luz y sonidos el paisaje esplendente, el coro de balidos que llegan desde los apriscos.

Y en el muro cercano el piar de avecillas y el zumbido de las abejas que danzan y de los moscardones sonámbulos que ronronean.

 2. Hora tras hora

 Bajamos y abrimos la puerta de calle, arrimando montículos de barro, y arriesgamos nuestros primeros pasos hacia las veredas humedecidas.

Acosados por el cierzo repentino, y arrebujados al pie de las goteras de la lluvia de anoche aún prendida en los tejados sumidos en la contemplación, la reverencia y el asombro.

Y aspiramos el aire con aroma de alcanfor, de menta y de azahares deshojados que inundan el universo.

Y aunque los barrizales lo invaden y anegan todo, sabemos que, hora tras hora, no cesará de orear, hasta hacer otra vez un mundo macizo, seguro y transparente.

 3. Casas vetustas

 Abril es mes fecundo, dulce y transido. Mes de roturar la tierra humedecida con las lluvias de enero febrero y marzo.

Hemos permanecido tres meses sumergidos bajo los torrentes de agua que se han desprendido implacables, descendiendo desde los cielos anubarrados.

Ahora vemos pasar todavía, por las cuatro bandas de los contornos de la aldea, a los copos de neblinas rezagadas.

Son los rebaños que van adelante los que se apuran por atravesar subiendo las colinas.

Cortando camino mientras otros vellones se han quedado enredados en los aleros de los techos de las casas pasmadas y vetustas.

 4. Hijo que llora

 Otras majadas las vemos trepar apuradas por las bandas de enfrente sembradas de alverjas, maíces y trigales.

Y subiendo hacia las alturas. Contrastando el blanco coposo de sus ovillos, aunque a veces desmadejados, con el verde variado e iridiscente de uno y otro contorno.

Para después trepar hacia las jalcas interminables cubriendo a su paso cabañas, como el verde de los apriscos y al ganado y las pastoras llaman desde lejos a sus ovejas extraviadas.

Suben estos celajes viniendo desde las hondonadas de los ríos para pasar por aquí tan apuradas

Seguro trayendo en su regazo algún fruto escondido, para perderse en las punas inhallables con algún hijo que llora en sus entrañas.

 5. Recién suspiramos

 Abril también es voz y canto de los arroyos que dejan deslizar sus aguas entre los peñascos.

Es el manar de los puquiales que desbordan sus aguas donde se solazan gorriones y santas rosas.

Es ver precipitarse las cascadas que se despeñan, del seno de las montañas que destilan sus lágrimas de devoción, de fidelidad y de ensalmo.

Y es otra vez sentir desatarse inclemente alguna lluvia tardía, pero sabiendo que escampará pronto.

Porque ya estamos en abril y entonces recién suspiramos aliviados después de enero, febrero y marzo invernales.

 6. Brotan las mieses

 Mi prima núbil hoy como un rayo de luz tiene puesto un vestido fucsia.

Tendida como está sobre el campo verde de la yerba fresca. Y hay alguien que canta:

Qué bonita

que está la luna

con su lucero

que titila.

Es lucero

que tiembla

enamorado

de tan bella señora.

Abril es el mes de la tierra, el mes de la fecundidad, de la fructificación.

Cuando brotan las mieses por uno y otro sendero.

 7. Que va a nacer

 Las últimas pastoras de estas manadas de nubes vemos que por correr enredan sus rebozos desflecándolas en las pencas.

Y en los bordes y aleros de las chozas que aún lagrimean ensimismadas.

Como sorprendidas de tantos cántaros rotos y de agua arrojadas a sus pechos de madres extasiadas.

A ratos aún nos arrimamos al fogón de la cocina, envueltos en ponchos y rebozos aldeanos., cuando a lo lejos mugen las ovejas y becerros en los rediles.

Y las mujeres junto a la llama hogareña le tararean algo donde se le cuenta y se le canta de lo hondo y lo vasto de la vida al hijo que ha de nacer.

EFRA VIVE

– marzo 02, 2021

En la noche de ayer el santo varón se fue

Fieles amigos desde las calles te recordamos

Rabia, sorpresa, llanto nos envuelve

A dónde te fuiste amigo, chiuchi de jupash

Inigualable mago de letras  ornamentadas

Nauta sensible de recodos humanos

Vivaz pluma agitadora de memorias agujereadas

Amante curador de historias ejemplares

Sapiente compañero de pinos y eucaliptos

Quiero, abrazarte amigo de toda la vida

Unidos desde transición, primaria y secundaria

Escuelita de mi vida me voy para siempre

Zarpaba el barquito cantor de la Pre con Oshva, Javi y Calolo

Vientos, ríos, nieves, cóndores y almas

Enséñenme la ruta donde está Efra

Reclamo su voz, su guitarra, su sonrisa

Árabe único de agostos y semana santa

Miles de chilchis  en chicchó cantan tu gloria

Emblema promocional de números y letras

No olvidaremos a la pluma del cernícalo ni sus crónicas

Dejas poemas que iluminarán nuestros caminos

Y acompañarán nuestro recuerdo de ti

Amigo Efra tú vivirás en nuestras vidas

Miles de páginas volarán por  las calles

Impregnando tu estilo y pensamientos

Ganamos la inmortalidad con tu sacrificio

Orgullosos quedamos tus colegas y maestros

¡Descansa en paz amigo Efra!

                                               *****

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