Categoría: Cuentos de mi tierra

SED DE DINERO (Crónica)

Olimpio Cotillo C.             No quiero ser tan apocalíptico, pero nunca como hoy, la humanidad está amenazada por sus propios desaciertos. Nunca como hoy busca afanosamente la presencia de las plagas de Egipto. Nunca...

EL AMOR DE LAS CANTUTAS

Por: Olimpio Cotillo C. Todo el pueblo participaba de las festividades de Mama Tillunca, Una extraña imagen aparecida hace muchos años y en circunstancias de leyenda. Después de la pomposa víspera en que se...

EL BOMBO INOLVIDABLE (*)

Por: Olimpio Cotillo C.           Se acercaba las Fiestas Patrias por lo que el maestro de la escuelita fiscal estaba preocupado. Tenía dos cornetas de hojalata, un bullero triángulo, media docena de palillos, pero...

EL MAESTRO MERCADER

Por: Olimpio Cotillo C. ¡Señor…! ¿Qué pecado ha cometido el maestro en mi patria para ser tan castigado? El maestro don Fausto se hacía esta pregunta cada vez que sus hijos le pedían pan...

UNOS SIEMBRAN, OTROS COSECHAN

Por: Olimpio Cotillo C.             Una familia sólidamente unida, monolíticamente formada, estaba reunida en torno a una mesa esperando a que se sirviera la cena. Pasaron las horas y no se servían los alimentos....

EL PLATO MÁS SABROSO (*)

Por O.C.C.          Empezaremos esta nota como “Miki” Cervantes: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero recordarme…” En un lugar de Ancash, de cuyo nombre no quisiera recordarme se dijo...

EL PREDESTINADO (*)

Hubo cierta vez, en un lugar de la Pancha (Lugar de nacimiento de Terencio), donde un director de escuela, era tan fanático en cuestiones religiosas, que hacía permanecer a sus alumnos toda una mañana,...

UN CEBICHITO MAÑANERO

Por: Olimpio Cotillo C.            Una mañana muy temprano, así se llama aquí a una hora antes que canten las avecillas del cielo y de los bosques también, doña Penélope, hizo abrir la...

EL ÚLTIMO ADIÓS

Esta madrugada uno de diciembre del 2018, los gorriones y zorzales inquilinos del único palto que tengo, en la jungla de mi casa, se han silenciado inexplicablemente. Igual sucedió cuando murió tío Serapio, abuelita...