COMENTARIO 2

GRATITUD A LOS GUARDIANES DE LA VIDA

5 DE OCTUBRE, DÍA DE LA MEDICINA PERUANA

Por: Nelly Villanueva Figueroa

El derecho más humano y universal es la salud. Cuidarla y protegerla de las enfermedades, ha sido la preocupación general en todas las épocas y en todos los lugares, desde las curas tradicionales y mitológicas, hasta los tratamientos de alta tecnología de nuestro tiempo.

En la antigüedad, Hipócrates y Galeno son los médicos que han dado mayores aportes a la humanidad.

Hipócrates (460 a c) nació en la Isla de Cos – Grecia y ejerció la medicina en el siglo V, llamado Siglo de Pericles. A él se debe la explicación física y racional del cuerpo. Reacio a administrar drogas, recomendaba la dieta adecuada, el reposo, el aire fresco y la limpieza corporal. “Que la medicina sea tu alimento y tu alimento sea tu medicina” es una de sus máximas que han llegado hasta nuestros días. Es considerado Padre de La Medicina y de la Ética Médica. Sus principios y recomendaciones forman parte del Juramento Hipocrático que hacen los médicos para ejercer su profesión.

Galeno (130 a c) nació en Pérgamo – imperio Greco-romano. Es tan grande para la Medicina, que su nombre designa a los hombres que la ejercen. Famoso por sus estudios de Anatomía, fue llamado “Príncipe de los Médicos”.

En las culturas prehispánicas de nuestro país, la enfermedad era considerada un maleficio, cuya cura se hacía mediante ritos, con elementos provenientes de la Pacha Mama. En épocas posteriores, llegaron los adelantos europeos, sobre enfermedades infecciosas, producidas por gérmenes o por pequeños seres invisibles, llamados microbios. A inicios de la República, surgió la epidemia de la Verruga que estaba haciendo estragos en el Valle Huarochirí, donde se construía el Ferrocarril Central Trasandino de Lima a la Oroya. Por esa época, estudiaba medicina, el joven cerreño, Daniel Alcides Carrión García, nacido el 13 de agosto de 1857.

La enfermedad era poco conocida en el mundo. No se conocía el tiempo de incubación, ni los primeros síntomas, menos su tratamiento. Su diagnóstico era difícil y se le confundía con otras enfermedades. Carrión empezó a acumular datos y a estudiar la evolución de los pacientes. También se preocupó por conocer las zonas geográficas verrugosas, para el diagnóstico y sistemas de prevención de sus habitantes. Cree necesario inocular el germen, no en animales sino en el hombre, para obtener mejores resultados del estudio. Sus amigos le advirtieron del riesgo que esto implicaba, pero él contestaba: “Sólo con experimentos arriesgados, progresa la Medicina” “Si arriesgara mi vida, habría calmado mis ardientes deseos de hacer algo por la humanidad doliente.”

El 27 de agosto de 1885, con decisión, convicción y valentía, se inoculó en ambos brazos, el contenido sanguinolento del rasgado de la verruga de un paciente joven. La infección siguió su curso sin contratiempos hasta el 17 de setiembre, 21 días después de la inoculación. Empezó a sentir dolores articulares, malestar general, fiebre y escalofríos. Anotó todo lo que sentía y cuando ya no pudo escribir, sus condiscípulos tomaron nota de sus molestias. Al no presentar erupciones, se comprobó que la Fiebre de la Oroya y la Verruga, eran procesos de la misma enfermedad. Su calvario culminó con su muerte. Ofrendó su vida sin esperar recompensa, porque la Medicina para él, no fue una ocupación ni una profesión, sino una religión. Este acto heroico lo convirtió en mártir de la Medicina y en su homenaje, se declara al 5 de octubre, como “Día de la Medicina Peruana”.

Sus apuntes forman “EL Libro de Carrión”, documento de valor histórico inestimable. Desde el 24 de mayo del 2013, su nombre está en la Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879.

En estos tiempos de pandemia, debido al COVID-19, han surgido nuevos héroes: Médicos que han fallecido por cuidar amorosamente a sus pacientes, médicos que continúan salvando vidas, sacrificando su propia vida, médicos fieles al juramento hipocrático de aliviar el dolor y de luchar incansablemente contra el enemigo invisible. A estos líderes de la salud, con formación científica y humanista, les hacemos llegar nuestra gratitud y profundo reconocimiento.

Huaraz, capital del departamento de Ancash, requiere un Hospital de nivel III-1 para atender problemas de salud que requieren mayor conocimiento y tecnología específica y también para servir como centro de docencia y de investigación. El Comité Pro Construcción de este Hospital, está afrontando obstáculos provocados por la incomprensible actitud del Gobernador Henry Borja, de no cumplir su compromiso de transferir el terreno para tal fin y de dar curso al proyecto, pese a la promesa hecha en la campaña, por parte de “Somos Perú”, partido al que pertenece. Ha llamado “majaderos” a los que le reclaman. Si las cosas no cambian, se perderá la oportunidad de apoyo que ofrece ANTAMINA, para que Huaraz cuente con un Hospital de variada y alta especialidad, a fin de superar la injusta centralización de los servicios, sin respeto a la dignidad de los pobladores que merecen mucha consideración, por haber resistido con estoicismo, dos tragedias y por seguir siendo marginados, como si fueran ciudadanos de segunda categoría.

Por encima de los intereses mezquinos de los que se oponen a esta noble causa, está el altruismo de los que se dedican con alma, vida y corazón, a proteger nuestra salud. ¡Feliz Día, Apóstoles del Bien!.

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