CRONICAS BAHIANAS: SANCHO PANZA TROTA DE NUEVO

Enrique Tinoco (Desde el Brasil)

Sí, porque D. Quijote, idealista, soñador y aventurero, cabalgaba en su mítico Rocinante, mientras Sancho, materialista, sencillo y bonachón, lo seguía, al trote de su fiel burrito; bueno, esta es la narrativa de la obra de ficción de Miguel de Cervantes, es decir, no es una historia real, es una narrativa. Esa imagen distorsionada por el paso de los siglos, me trae la imagen de un dúo destorcido y retorcido que circula por estas bandas tropicales.

Veamos: Bolsonaro es un administrador eficiente de la agenda neoliberal en el Brasil, utilizando un estilo basado en crear situaciones de distracción que le permitan ejecutar el plan central mientras el respetable publico asiste a la narrativa del momento, creada y ejecutada bajo la conducción de la media corporativa (conjunto de vehículos desde la prensa escrita al radio, la TV, las redes sociales, etc.)

En este período lo principal de la agenda neoliberal se centra en: (1) Privatización del Sistema Único de Salud – SUS, o lo que resta de él; (2) Reforma administrativa justificada porque el Estado está quebrado y es necesario “combatir los privilegios”, lo que implica acabar con la estabilidad de los funcionarios públicos, demisiones y tercerización, simultáneamente con la liberación de recursos para pagar los intereses y servicios de la deuda pública; (3) Reforma fiscal, bajo el disfraz de simplificación y unificación de impuestos, aumentar el impuesto sobre el consumo, cargando aún más a los más pobres; y (4) esconder el llamado “bolsolón”, un presupuesto paralelo del orden de 3 billones de reales para comprar parlamentarios, bajo la forma de distribución clandestina de enmiendas para sus reductos electorales.

En ese momento, después de varios pedidos y los rituales correspondientes, el 27 de abril se instala la Comisión Parlamentar de Investigación CPI de la Pandemia en el Senado, que deberá concluir sus investigaciones y presentar sus resultados el 09 de agosto de 2021.

Su finalidad, según consta en el site oficial del Senado, es: “Investigar, en el plazo de 90 días, las acciones y omisiones del Gobierno Federal en el enfrentamiento de la Pandemia del Covid-19 en el Brasil y, en especial, en el agravamiento de la crisis sanitaria en Amazonas con la ausencia de oxígeno para los pacientes internados; y las posibles irregularidades en contratos, fraudes en licitaciones, sobre facturaciones, desvío de recursos públicos, firma de contratos con empresas de fachada para la entrega de servicios genéricos o ficticios, entre otros ilícitos, valiéndose para ello de recursos originarios de la Unión Federal, bien como otras acciones de omisiones cometidas por

administradores públicos federales, estaduales y municipales, en el trato de la cosa pública, durante la vigencia de la calamidad originada por la Pandemia Coronavirus “Sars-Cov_2”, limitado apenas cuanto a la fiscalización de los recursos de la Unión repasados a los demás entes federados para las acciones de prevención y combate a la Pandemia del Covid-19, y excluyendo las materias de competencia constitucional atribuidas a los Estados, Distrito Federal y Municipios”.

¡Hasta que al fin se toman medidas! Fue la esperada reacción del público y todas las atenciones se volvieron hacia la CPI de la Pandemia. ¡Bingo! El escenario está montado y ahora será presentada la narrativa de la coyuntura.

Esta CPI, diferente de otras, necesitó tener la confirmación de su funcionamiento por el Supremo Tribunal Federal; ¿Para qué, si cada poder del Estado es autónomo?…podría ser la preparación de algún movimiento futuro, donde la judicialización de algún otro proceso sea necesaria.

Además, el principal investigado, el ministro de Salud, General Eduardo Pazuello, solicitó y obtuvo del Supremo Tribunal Federal un Habeas Corpus que le concede el derecho de no responder a las preguntas de la CPI; es decir, podría limitarse a repetir: “Yo solo cumplía órdenes…”

A estas alturas, justo en el inicio de las actividades de la CPI, quedó evidente que la Justicia tutela la Política. Lo que no fue evidente porque ya se hizo parte del cotidiano es que, por su vez, la Justicia es tutelada por los militares, por lo menos desde setiembre de 2018, cuando el ministro del STF nombró como su asesor al general Fernando Azevedo e Silva, con la anuencia del Comandante del Ejército, Gral. Villas Boas.

Y, bueno, comenzó la narrativa de una investigación cuyo final no se puede predecir, pero que permite ocupar los espacios de la prensa con sus actividades, largas sesiones de “interrogatorios” e inquisiciones, chismes de movimientos paralelos de algunos implicados; mientras, por ejemplo, la Cámara de Diputados aprueba el texto básico de la privatización del conglomerado Electrobras, que responde por la generación del 30% de la energía del país.

Como cualquier narrativa la CPI no tiene ningún problema en recalentar lo que todos ya saben, de repente ajustándolo al llamado timing de los eventos, como por ejemplo la citación e interrogatorio al CEO de la Pfizer, justo cuando está terminando la negociación de un contrato de 6,6 billones de dólares con el gobierno federal, para un pedido de 100 millones de dosis de vacunas; ¿alguien cree que iba hablar mal de un cliente tan importante?, era evidente que había un claro conflicto de intereses, pero fue convocado e interrogado con amplia cobertura de prensa. Lo que se conoció por el Washington Post fue la presión del gobierno norteamericano sobre el brasileño para no comprar la vacuna Sputnik V que, dígase de paso: continúa esperando la autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria y cuyos reflejos se sienten en los atrasos de los calendarios de vacunación.

Y el espectáculo continuó y continúa: la mayoría de los senadores recurre a publicaciones de la prensa y/o prints de portales de la internet para fundamentar sus evidencias de “contradicciones” o “mentiras” de los declarantes; ¿y las fuentes primarias?….bien gracias. ¡Ah! Naturalmente todos ellos aprovechan para hacer discursos encendidos que sus asesores intentaran “viralizar”.

Pero el actor principal de este espectáculo es el ex ministro de Salud, Gral. Eduardo Pazuello, de quien el propio presidente, mientras circulan entre seguidores, ambos sin máscara, Bolsonaro dirigiendo una moto con Pazuello en la grupa, dice: “ese es el gordo del bien. Es el gordo paracaidista…” mientras Pazuello, imitando Sancho Panza, se ríe y se pasa la mano por la barriga.

Bolsonaro provocando aglomeración y sin máscara ya no es novedad, pero Sanchito, es decir, Pazzuello, es otra cosa; está desobedeciendo el Reglamento Disciplinario del Ejército que prohíbe la participación de militares en actividad en actos políticos. Listo, este es el nuevo tema: la “Cúpula Militar” (Un ente creado por la prensa) siente su “patriotismo” afrentado y podría enviar Sanch…Pazuello al retiro. ¿Y? suponiendo que lo hagan, ¿que resuelve eso?

El antropólogo Piero Leiner y el profesor Wilson Roberto Vieira Ferreira convergen en el análisis que este movimiento busca “limpiar” el Ejercito de sus responsabilidades en la desastrosa gestión de la Pandemia que hace Bolsonaro, habida cuenta que el propio Bolsonaro está ahí con la intervención de los militares, activos y retirados, desde 2014 cuando menos. Naturalmente tienen y tendrán la colaboración de sus socios: la prensa corporativa…Y, ahí va Pazuello con su portantillo, captando toda la atención del respetable público, que mal se entera que el proyecto de privatización de los Correos fue aprobado por la Cámara de Diputados en régimen de urgencia, a pesar de haber presentado un lucro en torno 1,5 billones de reales en 2020…el modelo neoliberal que le dicen.

Un abrazo

Enrique Tinoco

Salvador, 01 de junio de 2021

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