DOS FECHAS PARA RECORDAR Y REFLEXIONAR

Por Nelly Villanueva Figueroa

El día 8 de setiembre es el DÍA INTERNACIONAL DE LA ALFABETIZACIÓN, establecido EN 1966, por la Conferencia General de la UNESCO, considerando que la alfabetización es el principal factor para erradicar la pobreza, reducir el abuso infantil, detener el crecimiento demográfico, instaurar la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.

La alfabetización no sólo consiste en enseñar a leer y escribir, sino también implica el conjunto de habilidades y capacidades que todas las personas necesitamos, para realizar tareas relacionadas con la información: Cómo descubrirla, cómo acceder a ella, interpretarla, analizarla, gestionarla, crearla, comunicarla, almacenarla y compartirla.

Alfabetizarse es el primer paso para un futuro mejor, es adquirir la capacidad de aplicar el uso de la lectoescritura y del cálculo en la vida diaria, es ingresar al mundo del conocimiento (Ciencia, arte, lenguajes simbólicos y matemáticos que la humanidad ha producido, a lo largo de la historia), es poder participar con mayor autonomía y mejor poder de interpretación.

Paulo Freire dice que alfabetizarse es leer el mundo y continuar aprendiendo, es preparase para enfrentarse a los desafíos del desarrollo, es salir del tercer mundo, es superar las barreras personales, adquirir confianza en sí mismo, para construir y transformar su propia historia.

Sin embargo de los grandes esfuerzos, a escala mundial, hay 771 millones de jóvenes y adultos que no saben leer y escribir. En nuestro país, hay cientos de personas, sobre todo mujeres, que son analfabetas funcionales, es decir que se han olvidado de los conocimientos mínimos que adquirieron, por falta de continuidad y práctica, en un contexto sociocultural adverso de desigualdad y marginación.

Hace falta democratizar el derecho a la educación y el acceso a la información, enseñar a decodificar textos e imágenes reflexivamente, organizar, sistematizar y conservar la información. Todo ciudadano tiene derecho a participar de la cultura de su tiempo, reelaborando y produciendo nuevos conocimientos. Todos los pueblos y comunidades, tienen derecho a liberarse del atraso y de la opresión de la ignorancia.

El Presidente Fernando Belaunde Terry, instauró en 1982, el segundo domingo de setiembre, como DÍA DE LA FAMILIA, mediante Decreto Ley N° 23466.

Esta celebración es una oportunidad para reconocer y revalorar el papel vital de las familias en nuestra comunidad, sobre todo después de la pandemia que ha puesto a prueba la fortaleza de cada integrante, para tener una convivencia armoniosa y saludable, superando las restricciones y dificultades.

Este año, el 11 de setiembre se realizarán jornadas impulsadas por la Iglesia Católica, para reunir a padres e hijos, a través de diferentes actividades. En Huaraz, se realizará la peregrinación hacia Rataquenua, conduciendo en procesión, al paso del Señor de la Soledad, también como una forma de conmemorar el Día de la Santa Cruz.

Esta actividad ayuda a renovar el compromiso de ser mejores y de llevar una vida plena, estando juntos en los momentos de alegría o de tristeza, tomando como modelo a la Sagrada Familia, integrada por Jesús, María y José.

Las celebraciones de este Día están protegidas por la Constitución Política y por tanto, las Municipalidades deben fomentar la integración familiar, la libre expresión de las emociones, a través de espacios de recreación, adecuados y accesibles y a través de actividades de turismo popular, de visitas guiadas, concursos y otras, que requieran la presencia de todos los integrantes de una familia.

Los vínculos afectivos conllevan a conseguir el bienestar integral, capaz de superar cualquier situación problemática y tomar decisiones democráticas en familia, en constante diálogo y armonía. Esta es la clave para tener familias saludables, libres de violencia, donde cada uno reconoce y respeta su propia individualidad y la de cada uno de sus miembros.

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