EL MUNDO ESCUCHÓ UNA VOZ (*)

Octabio Soto Vera

       No siempre sucede, pero sucede.

            Una pareja de esposos, que por esos mal entendidos y caprichos tontos de la vida, se sentenciaron a no cruzar palabras en venganza de no sé quién.

            Hasta que el fin, ella le dijo:

-¡Grita al mundo que me amas!.

            Él le susurró al oído:

-Te amoooo.

            No contenta con ella, le preguntó:

-¿Por qué lo dices bajito y al oído?

            Él le contestó:

-Porque mi mundo eres túuuu…

(*) El título es de la REDACCIÓN

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