EL PODER ENVILECE AL HOMBRE

Un porcentaje muy alto de hombres, una vez en el poder, sufren el trauma del envilecimiento, la soberbia, el olvido de sus orígenes y creerse todo poderoso desde que se ofreció voluntariamente a ser cautivo de los halagos, los honores, las venias y la aparente sumisión de sus “vasallos”.

       Solo un presidente como Pepe Mujica o una Canciller como Ángela Markel rompen la regla y se convierten en íconos o lunares en el mundo de saber gobernar a sus pueblos con sencillez, honestidad a toda prueba. Entraron y salieron de sus delicados puestos de timoneles de gobierno no a servirse, sino a servir a sus pueblos y a sus habitantes, dándoles prosperidad y bienestar y sobre todo paz, seguridad y tranquilidad, valores humanos que edifican pilares de progreso general.

            ¿Por qué las luchas fratricidas?. La política bien ejercida como ciencia y arte de gobernar tiene sus méritos innegables. Pero se convierte en espada o guillotina, cuando solo busca la hegemonía de un sector privilegiado, llámese derecha o izquierda. Dos polos irreconciliables y antagónicos.

            La derecha, llamada también muy peruanísticamente capitalista, imperialista, hambreadora, explotadora. En buen romance es el sector que se apoya en la economía, la competencia en la economía de mercado.

            Se le acusa de ser egoísta y materialista y en el campo de la acción pone en juego la igualdad de oportunidades frente a la igualdad de resultados y su fin es la libre competencia.

            En el otro extremo está la izquierda que busca la igualdad social desde el tiempo de la Revolución francesa y luego se ha ido puliendo hasta en la nomenclatura como socialismo, comunismo, social democracia y otras formas de anarquismo.

            En el Perú y otras naciones, tiene su propia personalidad como el repartir los bienes de los que más tienen con excesiva generosidad, pero sin tocar lo suyo.

            ¿Y acaso al que tiene le cayó la fortuna del cielo? O se valió de una varita mágica?. El que tiene riqueza o lo suficiente para que viva con holgura tuvo que forjarlo con trabajo, sudor y sacrificio.

            Muchos de los practicantes de la izquierda que fueron gobierno ayer,  hoy en día son capitalistas de ultranza y desde los países “capitalistas” a donde han ido a residir observan como “los tontos útiles” lucharon por él y no por su nación.

            En este panorama de hegemonías, están surgiendo los nuevos “patriotas” que no se cansan de pregonar que ya están en el gobierno y que no lo soltarán por largo tiempo. Piden entregar sus vidas por el líder y por el partido, y cuando se analiza sus pasados, muestran a la luz del día que son gente prontuariada de malos manejos y abusos y explotación contra los más pobres y los campesinos.

            En el Perú actual lo que se está haciendo es cambiar la olla de barro, por la olla de presión y que si se le da muchos fuego, puede explotar destruyendo todo lo que está en su entorno. Advertidos estamos.

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