EL SEÑOR CORONEL

En estas tierras de ensueño, hay el respetable apellido Coronel.

            En efecto, un señor Coronel tenía un camión de transporte interprovincial que llevaba carga de Huaraz a Lima y viceversa, hasta que en cierta ocasión, fue detenido en una garita, donde el policía era verdaderamente “verde”.

-Usted se queda detenido por no tener llanta de repuesto, ordenó al conductor del

vehículo. El hombre no sabía qué hacer, pues la carga era muy urgente. Le suplicó, le ofreció una “propinita”, le bendijo a su “mamacita” y nada. El Policía era “incorruptible2.

Hasta que al final el infractor le dijo que le prestara el teléfono. Con cierto desgano, el policía aceptó el requerimiento.

Una vez con el fono, el chofer habló.

-Señor coronel, dijo el chofer, hay un inconveniente, en la garita de control, no me dejan pasar…

            El policía que estaba cerca escuchó que hablaba con el “Coronel”. Se levantó y le interrumpió la conversación.

-Oye, le dijo, ¿Cómo no me has dicho que el camión era del Coronel. Ni una palabra más. Vete, vete…aquí no ha pasado nada.

-_Gracias jefe, dijo el chofer y arrancó el vehículo rumbo a su destino.

CONDENSADO, del libro: Historias Perdidas, de Gabriel W. Robles Romero, imprenta “Línea”- 2008.

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