ENTRE EL CADALSO Y LA GLORIA DE DIOS

Pocos son los que juzgan la actividad periodística con imparcialidad y ponderación; más se impone el juzgamiento a sus intereses.

            Para unos, el periodista es un vendido, mermelero, parcializado, etc. cuando la balanza va en su contra y enflaquece el caudal de sus aspiraciones.

            Pero es un gran periodista, un ejemplo de comunicador, un señor en toda la extensión de la palabra, cuando habla bien de él, cuando le llena de lisonjas o sus opiniones le favorecen.

            Para el público, el periodista es como la moneda, tiene dos caras en pro y en contra, cara y sello.  

            Más aún, los críticos de un periodista se esconden bajo la sombra de la pandilla, del grupo a fin, de la muchedumbre. Su valentía se pierde cuando está solo, entonces es que tiembla, le da parkinson y paludismo. De “hombre” que es entre la muchedumbre, se vuelve “gallina” cuando está solitario.

VIRTUDES AL SOL

            Y todo esto ocurre en época de “pandemia política”, cuando muchos han perdido la consciencia del raciocinio y se han obnubilado por un determinado candidato al que ven como el salvador del universo.

            Sin embargo en el Perú de mis amores está sucediendo un caso muy raro y preocupante. Luego de las elecciones y una vez en el poder, el ganador e inquilino de palacio de gobierno se está fraccionando y por primera vez en la historia, los políticos de “medio pelo” se están revelando contra el Presidente de la República, hasta hace poco, símbolo de la nación.

            El punto es tan delicado, que hasta el Premier toma decisiones que eran conferidas solo al mandatario de la nación como supremo representante del gobierno y hasta hay contradicciones y entredichos entre ambos personajes.

            El problema se agrava, cuando el “Premier”, defiende a “poncho y tapacara” a un ministro desenmascarado como “tuco” oleado y sacramentado.

            El camino por donde conducen los destinos de nuestra patria, para la mayoría de los peruanos es incierto y peligroso; de allí que tenemos que invocar a la cordura y la reflexión. Nuestra patria, no está como para ser desbarrancado. Todavía hay gente que está presto a poner los hombros y la buena fe por salvarlo.

            Quiera el destino que no se llegue a situaciones extremas…

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