EVITA OH NOO

A veces las reuniones de amigos, dan como resultado, múltiples reacciones y si es con un prolongado brindis, mejor.

            Era el cumpleaños del señor Fierroduro y por coincidencia de su esposa Eva, quienes después de muchos años decidieron festejar el doble acontecimiento en compañía de sus amigos más íntimos.

            En efecto, cada uno se hizo acompañar de su media naranja, así que la tertulia, resultó mejor de lo que habían pensado.

            Luego de beber el trago obligado del “quita vergüenza”, se aligeró el órgano fonador de cada uno de ellos y comenzaron los chistes de la época de juventud y cada vez más atrevidos, porque pasaron con salto de garrocha, del color naranja, al rojo y llegaron al rojo intenso y estaban en el grosella.

            Y tocó contar a la señora Eva, sus primeros días de matrimonio sin temor a equivocarse, con todos los detalles, aderezos y puntos y comas. Ella empezó a decir:

-Chicos, chicas, ¿alguna vez se han preguntado por qué no tengo prole?

-Nooo…contestaron en coro.

-Pues verán: Mi marido Fierroduro, luego que ambos pronunciamos ante el altar el “Sí, aceptó por esposo a Fierroduro”…Fuimos a la alcoba, mejor dicho él me cargó por las escaleras, y ustedes comprenderán lo que pasó…¿No es verdad?.

-Noooo, volvieron a gritar. Eso es lo que queremos que nos cuentes:

-Bueno…(Respiró profundamente) y dijo: Vino el “chuculún” y Fierroduro, etc. etc. comenzó a gritarme en el oído: “Evita, Evita”, y yo pensé que así era la cosa y “evité”

            Pero allí no quedó la cosa, el señor Fierroduro, decepcionado dijo Ohnooo, y murió el payaso ¿Han entendido?

-Y todos respondieron: Oh noooo.

-Y desde entonces me llamo Evita Oh Nooo.

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