HUARAZ, YUNGAY RECUERDAN TRAGEDIA DE MAYO DE 1970

Al cumplir un año del sismo, publicamos en LA PRENSA la siguiente nota:

MILES ASISTIERON EN ROMERÍA A CEMENTERIOS

         Por Olimpio Cotillo

HUARAZ, 31 (de mayo de 1971) – LA PRENSA.- Millares de personas, entre hombres y mujeres, adultos y niños, con los rostros turbados por el dolor, se congregaron esta mañana en la derruida Plaza de Armas para tributar postrer homenaje a los caídos en el terremoto del 31 de mayo del año pasado, que abatió todo el Callejón de Huaylas y otros apacibles pueblos del país.

            Frente a un tabladillo, levantado junto a la cúpula de la catedral de San Sebastián, los millares de asistentes al acto de recordación, siguieron la misa concelebrada por el Obispo de Huaraz, Monseñor Teodosio Moreno Quintana y una veintena de sacerdotes.

            Allí los asistentes se postraron de rodillas y por sus mejillas comenzaron a caer lágrimas al mismo tiempo que musitaban plegarias y oraciones.

            En YUNGAY, el pintoresco pueblo del Callejón de Huaylas, que después del terremoto fue barrida por una oleada de lodo y piedras, Monseñor Luis Bambarén, ofició una misa que fue seguida por centenares de vecinos a quienes la congoja y el dolor los dobló.

            Después de la misa los yungaínos acudieron en romería hasta el cementerio para visitar la tumba de sus seres queridos. Allí rezaron  y formularon votos por hacer de Yungay el progresista pueblo que fue antes de la tragedia.

            Al pie del Cristo Redentor, cuya imagen se ubica al centro de cementerio, los yungainos alzaron sus plegarias para después retirarse a sus hogares.

            En esta ciudad miles de personas seguían afluyendo hacia el cementerio. Allí se vieron escenas desgarradoras de la doliente multitud.

            Muchos huaracinos caminaban casi perdidos por el cementerio: era tanto el dolor que no sabían por dónde iban.

            Confundidos entre la multitud llorosa se observaron a varios escolares acercarse hasta las tumbas de sus compañeros de escuela y de sus profesores, que murieron aquella tarde de mayo del año pasado.

            La presencia de los acongojados vecinos fue mayor a eso de las tres  de la tarde. A las 3.25 p.m.  (hora en que ocurrió el terremoto) la multitud guardó silencio. Después,  las oraciones llenaron el campo santo en medio del llanto de muchos, que no pudieron soportar el dolor del familiar ausente.

            Luego de la misa concelebrada junto a la cúpula de lo que fue Iglesia de San Sebastián, el Dr. José Castillo La Rosa Sánchez, Presidente de la Junta Cívica de Huaraz, dirigió un discurso a la multitud, en él remarcó la tragedia que enlutó al Perú y luego exaltó el valor de los sobrevivientes “por sobreponerse a la desgracia”.

            Un orador espontáneo, Pedro Chauca Roca, pidió un diálogo entre representantes de los damnificados y el Gobierno, con la finalidad de reconstruir Huaraz en forma conjunta.

            Chauca Roca dijo que lo que había ocurrido “el día anterior más parecía una manifestación política y no un acto de condolencia”. Se refería a los actos programados por CRYRZA con ocasión del aniversario del sismo.—

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