IGUALDAD DE GÉNERO HOY, PARA UN MAÑANA SOSTENIBLE

Por Nelly Villanueva Figueroa

Es evidente la violencia que se ejerce contra la mujer, inclusive dentro de la familia que se supone debe ser el mejor lugar de refugio y seguridad. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que una mujer tiene mayor probabilidad de ser lastimada, violada o asesinada por su compañero actual o anterior, más que por otra persona. Las agresiones están destinadas a lesionar el cuerpo o la salud mental de la mujer, acompañadas de humillaciones, amenazas y coacciones, a base de la fuerza o de la intimidación y la prohibición arbitraria de la libertad.

De acuerdo a datos estadísticos, el 69 % de mujeres, ha sido golpeada o empujada alguna vez por su pareja, constituyendo una experiencia traumática de gran impacto social, cuyas consecuencias se prolongan en el tiempo, incluyendo homicidios, suicidios, embarazos no deseados, baja autoestima, depresión, incapacidad, retroceso o deserción escolar, costos en salud, menor aporte a la calidad de vida, menores oportunidades de conseguir empleos lucrativos.

Lamentablemente, existe la tendencia a creer que este hecho es natural o que pertenece al ámbito privado. La violencia contra la mujer es un fenómeno complejo, multicausal, considerado como un problema de salud pública, una clara violación de los derechos humanos, más extendida en el mundo. Se produce en todos los niveles sociales y los victimarios son personas conocidas que se encuentran en lugares que frecuentan las víctimas.

KOFI ANNAN, séptimo Secretario General de la ONU y Premio Nobel de la Paz 2001, dijo “La equidad de género es el objetivo de los objetivos, ya que sin resolver ese problema, es difícil hablar de equidad en otras áreas”.

Por ello es que la igualdad entre varones y mujeres es uno de los objetivos de Desarrollo Sostenible hasta el 2030 y una de las banderas del Bicentenario en el Perú, considerando que el problema de violencia hacia la mujer, es un obstáculo para construir sociedades inclusivas y sostenibles.

La Asamblea General de la ONU, en 1993 vislumbró el problema y en 1999 estableció EL 25 DE NOVIEMBRE, como “El Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, en homenaje a las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa que fueron asesinadas, en 1960, por orden del dictador Rafael Leonidas Trujillo de la República dominicana. La muerte cruel de estas activistas conocidas como las “mariposas” fue el inicio de la caída de Trujillo, asesinado en 1961, confirmando lo dicho por Patria Mirabal: “Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”. “La Fiesta del Chivo”, obra del nobel peruano Mario Vargas Llosa, recoge los detalles de estos hechos, considerados los más sangrientos, en la historia de Latinoamérica.

La ONU hizo un llamado a todos los Estados nacionales y organismos internacionales a unirse a la campaña global para poner fin a la violencia contra las mujeres y no dejar que nadie se quede atrás.

En el 2008, el Secretario General de la ONU, BAN KI-MOON, pide ejecutar la campaña, partiendo de la premisa de que ningún país, comunidad o economía puede alcanzar su potencial o afrontar los desafíos del siglo XXI, sin la participación plena e igualitaria de las mujeres y los hombres, las niñas y los niños.

Lo cierto es que la violencia contra la mujer daña a nuestra humanidad común. Es necesario reducir las brechas. Empoderar a la mujer y poner fin a la pobreza, promoviendo la prosperidad compartida.

El Perú, aparte de la Constitución que está en contra de todo tipo de discriminación, tiene la Ley 30364 que establece prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer e integrantes del grupo familiar. Sin embargo se tiene que realizar mayores esfuerzos para lograr, no sólo la igualdad formal o de derecho, sino también la igualdad material o de hecho, en la vida diaria, con políticas sociales a favor del desarrollo humano, de la vigencia de los derechos fundamentales y de la dignidad de las personas, de cualquier edad y género, sin marginación y con igualdad de oportunidades; una política que considere prioritariamente el Bien Común.

De acuerdo a esta Ley, en la Municipalidad, uniendo Estado y Sociedad Civil, se creó la Instancia Provincial, para luchar contra la violencia y formar valores de convivencia o del buen vivir. Todavía no son visibles los resultados del trabajo de esta Instancia. Esperamos que la nueva gestión edil logre cambios de impacto en las familias, como la corresponsabilidad, la distribución equitativa de las tareas en el hogar, teniendo en cuenta que la principal causa de violencia es la jerarquización en las relaciones de dominación y subordinación entre varones y mujeres. Está pendiente la construcción del Centro Refugio para víctimas de la violencia. El Alcalde con la atribución que le corresponde, debe hacer cumplir el acuerdo de Concejo de la Municipalidad Distrital de Taricá, referente a la donación de un terreno para la construcción del Refugio.

Durante la pandemia, las familias se confinaron en casa ante el peligro de contagio mundial del COVID-19, pero aumentó otra pandemia en la sombra: La Violencia contra las mujeres. El confinamiento avivó la tensión y el estrés. Se reforzó el aislamiento de mujeres con compañeros violentos, separándolas de las personas y recursos que podrían apoyarla. Por ello, nuestro empeño no es únicamente sobrevivir al Coronavirus, sino también renacer de la crisis de la violencia, con mujeres fuertes que ocupen el centro mismo de la recuperación. En el mundo moderno se está agregando el ciber-acoso, contra el cual, es necesario adoptar nuevas estrategias.

Desde los hogares y las escuelas, se debe atacar las causas de la violencia hacia la mujer: Machismo, desigualdad de género, alcoholismo o drogadicción, descontrol de los impulsos, falta de comprensión e incomunicación entre las parejas, reproducción trans -generacional de la violencia, desconocimiento de otras vías, como el diálogo, para resolver los problemas.

Lo importante es el cambio de mentalidades y actitudes. No permitir ni golpes que hieren, ni palabras que lastiman. Romper el silencio cuando seamos testigos de la violencia hacia las mujeres, No quedarse con los brazos cruzados. ¡ACTUAR!.

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