LA EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE PANDEMIA

NELLY VILLANUEVA FIGUEROA

La pandemia obligó a poner en marcha la educación virtual, para la que no estábamos preparados. A un año de esta experiencia, notamos carencias en el aprendizaje, debido, entre otras cosas, a no tomar en cuenta las diferencias con la educación presencial. Ambas persiguen el mismo objetivo de formar integralmente al ser humano; pero cada una con una metodología diferente y con contenidos flexibles, priorizados y pertinentes a la realidad. En ambos casos debe prevalecer la pedagogía, para lograr niveles satisfactorios de aprendizaje. Ninguna excluye a la otra, sino que son complementarias, por lo que, paralelamente, debe mejorarse la infraestructura educativa, para el retorno progresivo a las clases presenciales, con protocolos de bioseguridad, cuidado del ambiente y saneamiento físico-legal de las Instituciones Educativas.

Uno de los objetivos del Desarrollo Sostenible es la Educación de Calidad, porque es un derecho humano, clave para disfrutar otros derechos, núcleo de todo desarrollo, requisito para edificar la democracia. Por el momento, no es posible la educación presencial. Por eso, es urgente fortalecer la resiliencia digital, sin olvidar la formación en valores, principios que orientan y dan sentido a la vida,

La pandemia no nos debe hacer olvidar que los valores enriquecen al ser humano, lo humanizan, lo convierten en mejor persona. Ahora, más que nunca, necesitamos que la solidaridad, la honestidad, el respeto, la responsabilidad y el compromiso, formen parte de la conciencia individual y colectiva, para el Buen Vivir, en armonía y paz.

Esta formación en valores implica a toda la sociedad, empieza en el hogar y dura toda la vida. No debe darse en forma aislada, sino atendiendo a todas las dimensiones del ser humano, en forma explícita, sistemática e intencionalmente, y no sólo implícitamente, dentro del “Currículum escondido”. Como decía Montessori, debe abarcar “Cabeza, corazón y mano”, es decir las tres áreas: Cognitiva (saber), Afectiva (sentir) y sicomotriz (hacer).

La educación del siglo XXI, según la UNESCO, incluye cuatro aprendizajes:

· Aprender a conocer (cultura, comprensión de la realidad y de la condición humana, identidad territorial)

· Aprender a hacer (modificar el entorno)

· Aprender a vivir juntos, a pesar de las diferencias (participar y colaborar con los demás)

· Aprender a SER y DEBER SER (autonomía, personalidad, comportamiento ético)

Hace poco, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, recogió la opinión de líderes y representantes de diversas Instituciones, para formular propuestas, a fin de mejorar el acceso y la calidad de la educación en nuestra Región.

Con respecto al acceso se ha considerado la importancia de hacer un mapeo de las necesidades de comunicación, para realizar proyectos de conectividad integral, instalando la red dorsal de fibra óptica, internet de banda ancha, antenas parabólicas de radio y TV en todos los distritos.

En cuanto a la calidad, todavía hay un largo camino por recorrer. Por lo pronto, trabajar articuladamente, mejorando la participación de todos los actores: Estudiantes, maestros, padres de familia, instrumentos de gestión y la misma gestión educativa.

Los estudiantes deben estar implementados con equipos tecnológicos, con acceso a Internet en forma gratuita, oportuna e inclusiva. Constituyen el capital humano para potenciar al país, haciendo posible el desarrollo desde dentro y no desde arriba. Es preciso que alcancen mejores desempeños como agentes y conductores del desarrollo, principales responsables para romper los círculos de pobreza.

Los maestros deben estar capacitados en el uso de TICs y de plataformas virtuales, así como en educación inclusiva, habilidades blandas y resolución de conflictos. Sin la participación de los maestros no hay posibilidad de cambio. Por tanto, deben ser reconocidos y fortalecidos socialmente, devolviendo el prestigio a la carrera docente, con mejores remuneraciones y condiciones laborales.

La familia y la comunidad deben involucrarse en las actividades educativas y participar en la Escuela de Padres, donde debe incorporarse el uso de TICs y medios tecnológicos.

Los Instrumentos de Gestión, como PER, PEL y Currículum Regional, deben actualizarse e implementarse con enfoque territorial, interculturalidad y género. Debe fortalecerse el trabajo con la familia, la formación ciudadana y la formación sexual integral, para prevenir la violencia y el embarazo adolescente.

Para una buena Gestión Educativa debe incrementarse el presupuesto hasta el 6% del PBI, asegurar una educación gratuita y de calidad como un derecho humano fundamental. Los gobiernos locales deben garantizar el acceso de los estudiantes de zonas alejadas de las IE e impulsar la creación y funcionamiento de mecanismos de participación de Niños, Niñas y Adolescentes.

Así mismo, debe elaborarse GUÍAS o MANUALES para el manejo de TICs y redes virtuales dirigidos a estudiantes, docentes y padres de familia.

Estas propuestas se han hecho llegar al Ministerio de Educación, esperando que sean convertidas en Políticas Públicas de Estado y no sólo del Gobierno actual. Más adelante, podremos juzgar las decisiones de hoy.

Tanto la educación virtual como la educación presencial deben encaminarse a mejorar los niveles de vida y a practicar la igualdad democrática: Cada uno debe avanzar al mismo tiempo que progresan todos—.

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