LA MADRE, GUÍA Y EDUCADORA

Nelly Villanueva Figueroa

Comparto mis reflexiones en torno a un tema trascendental: La Madre y la alta misión que cumple en la tierra.

A pesar de que está muy dentro de la conciencia popular, el concepto de madre, asociado al sacrificio y a la resignación, las mujeres de hoy estamos perfilando otra imagen de madre: Luchadora, bandera en la lucha por la vida, ejemplo de trabajo que vence las dificultades creativamente y se orienta hacia un mundo mejor y más justo.

Nos identificamos con el poeta chimbotano Víctor Unyén, cuando dice;

“Madre combatiente

Tu aliento reanima al moribundo

Tu palabra reconforta al oprimido

Tus arengas alientan

a los que ofrendan sus vidas

en aras de un ideal.”

Para una madre no es sacrificio velar por el hijo al que le dio el ser. El amor de madre es un dulce mensaje de entrega voluntaria y desinteresada, de la alegría del dar y darse, generosamente.

Hemos superado la imagen de madre sufrida y doliente. La madre actual es alegre y optimista, luz de aliento, estrella que inspira esperanza, paz y sosiego, mano cálida que sostiene, palabra suave que dulcifica los dolores; pero también palabra fuerte para enmendar el camino.

La madre no sólo es vehículo de vida material, sino sobre todo, semilla de valores, modelo de auto realización. La madre es, a la vez, nodriza y pedagoga.

Hay mucha similitud entre madre y maestra. Ambas cumplen el papel de enseñar, desde el Padre Nuestro con el que conversamos con Dios, hasta las estrategias que nos permiten desenvolvernos en nuestro medio. Ambas tienen permanente vocación de servicio y habilidad para hacer penetrar, con exigencia y ternura, la amistad y la solidaridad, en nuestros corazones.

La madre es pastora que cuida su rebaño sin oprimir. Es la escuela del mundo, con su consejo oportuno y acertado asesoramiento. Gracias a ella, el abrazo de paz de la Misa se repite a diario, la oración de San Francisco se encarna en nuestras relaciones: “Donde haya odio, ponga yo amor; donde haya discordias, ponga yo la paz.”

Las madres somos importantes para luchar contra la pobreza, para la formación de seres humanos emprendedores. Somos capaces de gerenciar, no sólo hogares, sino también empresas que generan empleo y crecimiento social.

El hecho de ser madre, le crea a la mujer, el singular atributo de modelar la personalidad de sus hijos. Adquiere una fuerza potencial, para conducirlos por la senda de la verdad y de la moral. Se preocupa del bienestar físico, de la salud y nutrición; pero también infunde buenos hábitos, desde los primeros días de la infancia, que han de ser base fundamental en la adolescencia y en la vida ciudadana.

Posteriormente, se convierte en auxiliar insustituible del maestro, inculcando a sus hijos normas conducentes hacia la superación integral, más que nada en los momentos actuales, en que, el materialismo, con todos sus peligros, se está expandiendo en el mundo. La madre, con admirable constancia, cumple una gran misión orientadora, cuyo fruto es el progreso de nuestros pueblos.

Los hijos para la madre no son una carga, sino una bendición. Son la razón de su existencia. La madre no es un ser abstracto. No existe una madre ideal, sino muchas madres concretas, con defectos y cualidades, igual que cualquier ser humano, cada una con diferentes realidades; pero todas, heroínas anónimas, llamadas a sacarnos de la violencia y crisis de valores de la sociedad actual, haciendo buenos y felices a los niños, porque lo que se da a niños de hoy, ellos darán mañana a la sociedad. Lo que se aprende en la cuna, dura toda la vida.

Me dirijo a los hijos para decirles que un día de halagos no justifica todas las negaciones, todos los vacíos cotidianos que dejamos en el alma de nuestras madres. Por eso, les pido un compromiso de acciones que van a cumplir, de ahora en adelante, para hacerlas sentir orgullosas.

Lo que les puedo decir como una mujer entrada en años, es que primero crezcan hacia adentro, para crecer hacia afuera. Saludo especialmente a las jóvenes madres que ejercen el periodismo. Nuestra familia huaracina llena de incomprensiones, pero también de grandes posibilidades, necesita de Ustedes. Les recuerdo que ser feliz no significa tener un cielo sin tempestades, ni un camino sin accidentes. Encuentren fuerza en su amor al trabajo y a nuestro pueblo rico en saberes y tradiciones. No están solas, estamos caminando juntas.

En este día glorioso, que es fiesta alegre de claveles rojos, porque muchos besarán felices a sus madres y que, también es tristeza de blancos claveles, porque se llorará la memoria del bien ausente, recibe ¡Oh madre! un merecido homenaje, como mérito a tu abnegación de mártir, tus desvelos de ángel, tu amor sublime y tu misión orientadora, en el cielo si has remontado a la mansión celeste, o en la tierra si todavía vives para el consuelo de tus hijos.

¡Feliz Día de la Madre y felices todos los días de tu fructífera existencia!

                                      ***

         Frases hermosas:

         Mamá me dijo: Aunque las personas sean malas contigo, tú sigue

         siendo bueno, tú sigue siendo amable, sigue siendo feliz y riéndote

         de todo; porque un día la vida te lo va a compensar

                            Heber Espinoza

                   HIJO

        El día que ya no pueda

            más ir hasta ti, no te olvides

            de venir a mi.

            Si un día yo ya no recuerdo

            tu nombre, ven y recuérdame

            quién eres tú.

            Si un día ya no puedo

            expresar mi orgullo y

            amor por ti, recuerda que

            en mi alma nada de eso

            se perdió.

            Eres y seguirás siendo la

            parte más importante

            de mi vida¡¡¡

                                   Cortesía: María Esther Gamarra Figueroa

                                                           ***

         Frases hermosas:

Mi mamá no murió: Se mudó a mi corazón y se mantiene

en mi memoria

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