LA TRAGEDIA DE MI PATRIA SINOPSIS

La presente obra teatral es una tragicomedia, donde el público es actor y espectador al mismo tiempo. Participa con entusiasmo y a veces con modorra frente a los intempestivos cambios de personajes y escenas. Pocos son los momentos de hilaridad y más bien hay escenas de sarcasmo o propiamente parodia que en muchos casos se salen del libreto por su realismo y sorprendente improvisación de los actores de primera línea.

            El gran teatro es el Perú y el escenario principal “palacio de Gobierno”. La entrada no es del todo gratuita , el espectador corre el riesgo de perder sus últimos centavos, por cuanto detrás de bambalinas hay titiriteros de turno que manejan los hilos a su regalado antojo vistos solamente por los reflectores de la verdad y en otras por el reflejo de las candilejas.

            El enfrentamiento entre grupos antagónicos que pugnan por el poder: los de “Derecha” y los de “Izquierda” echan al vuelo los “dados eternos” de la pobreza para los muchos y la riqueza y opulencia para los menos. Es una eterna lucha desde que se inventó la avaricia, la codicia, la sed de riqueza y poder.

            En la representación del primer acto que dura ya 115 días, los de “Izquierda” están en el poder. El actor principal, Pedro, está “perdido en el espacio” y su aprendizaje es lento por la cantidad de dudas, el engolosinamiento ante los halagos, el espejismo de las falsas lisonjas, le hacen pronunciar discursos que lindan con lo absurdo: “Yo no tengo jefes, mi único jefe es el pueblo” es un ejemplo de ello y luego cuando se desmiente ante los empresarios “ustedes dudaron de mí, yo nunca pensé quitarles nada”.

            Los trágicos griegos: Esquilo, Sófocles y Eurípides; Los más cerca a nosotros, Homero, Dante, Tolstoy, Shakespeare, Juan Bautista Poquelín, o Charles Dickens y en nuestra patria, Enrique Solari, Sebastián Salazar, se ven mellados en su grandeza por la retahila de fuleros saltimbanquis y payazos que en escena no se cansan de la repartija de lo poco que tiene nuestro país lo que demuestra que son aves carroñeras, gallinazos y buitres al acecho.

            En la representación teatral se nota que no tienen ninguna formación política de servir a los demás, porque cargan hasta con las últimas migajas que les ofrece las circunstancias al punto que se “sacan los ojos” entre compañeros, camaradas y lejos de ser una función teatral digna de ser admirado desde las butacas, son actores que dan asco y compasión, aunque el hedor es insoportable y sus residuos salpican a lejos.            Si en un poco más de 100 días suceden estos dislates, lo que los peruanos, actores y espectadores, verán venir en los sucesivos días aunque mucho se duda que sea de bonanza, alegría y prosperidad, porque esas metas son pura quimera.     

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