LOS PINCELES MÁGICOS DE UN ARTISTA QUE NACIÓ PARA PINTAR (*)

Por Luis Albitres Mendo

CUANDO SE QUIERE LLEGAR A LAS CIMAS

En PERÚ, para asumir una vocación por el arte, en nuestro caso por la Pintura, se necesita más que coraje. Una pasión tan arraigada que sobrepase y supere dificultades y peripecias,  pasando por necesidades, sacrificios y frustraciones.

 Nada ni nadie impedirá, sin embargo, al que ha decidido emprender una vida consagrada al arte. Nada le arredrará.  Y su empecinada entrega le podrá revertir o no, en esta vida, las gratificaciones necesarias.  No por ellas será más feliz.

  Con ellas o sin ellas seguirá impertérrito hasta conseguir sus metas trazadas. Podrán llegar la pobreza, la riqueza, la enfermedad, la muerte o la fama.

 Ellos, los artistas, seguirán su rumbo. No importa lo que el destino y la vida les depare.  La historia del arte, a lo largo de los siglos, lo confirma.

 Eso es lo elemental, lo básico, cuando se quiere llegar a las cimas de la creación.

ITINERARIO DE UN SUEÑO

Mi primigenio e intenso deseo de estudiar arte en la Escuela de Bellas Artes de Trujillo, vivía y trabajaba en La Libertad en aquel entonces, 1978, se vería truncado por la falta de tiempo y disposición.

A los tres meses de asistencia irregular, a causa de mi labor pedagógica fuera de Trujillo, fui retirado por exceso de faltas.  Debido a circunstancias adversas, mis sueños de convertirme en pintor tuvieron que esperar.

 El prestigioso escultor Héctor Sánchez, nacido en Bambamarca, Cajamarca, director de la Escuela de Arte mencionada me propuso asistir como alumno libre.  No acepté.

 Más bien al poco tiempo, es decir al año siguiente, en el mes de julio de 1979, cuando ya era profesor de idiomas en un colegio de educación secundaria en la Cooperativa Agraria Roma, Valle Chicama, La Libertad, presenté mi primera muestra individual en la renovada  Galería de Arte del Club Central de Trujillo. Su presidente era, en esa oportunidad, Pepo Mannucci, conocido corredor de autos y empresario de éxito.

 ¿En qué consistió esta muestra? La exhibición de dibujos, esbozos y apuntes diversos. Rostros de actrices de mi preferencia, desnudos basados en esculturas del artista francés Augusto Rodin, los clásicos dibujos de Picasso en base al rostro de Vallejo, Manolas y toreros en plena faena, etc.

  La intención, mostrar mi personal manera de adiestrar la mano para el dibujo.

Junto a estas obras menores se exhibieron, en la parte creativa de la muestra, varios collages de mi propia cosecha con temas nacionales y costumbristas como una saga de Yawar Fiesta, el toro y el cóndor, carnavales de mi tierra pintados con mucha fantasía, casi a lo Miró, marineras, fiestas imaginadas, bodegones, flores y frutas.

Desde entonces ha seguido una serie de muestras colectivas y personales en las principales ciudades del PERÚ.

  Y también en países como Ecuador, Chile, Bolivia y EE.UU. Invitaciones pendientes para exponer: Guyana Francesa, Colombia, Argentina, México, Canadá y España.

EL LENGUAJE AUTÓNOMO DE LOS COLORES

Lo importante, mi trabajo plástico va por una doble vía. Por un lado cultivo con fuerza y convicción la corriente figurativa en su factura impresionista a veces; surrealista, otras.

Por ejemplo, además de nuestros fastuosos y variados paisajes, pintar inspirándose en la danza en el PERÚ.

“Marinera” Collage de LAM, perteneciente a mi primera muestra(1979)

Para los plásticos es una veta inagotable, pues hasta el pueblo más modesto tiene una riqueza enorme, dispone de música vernacular, danzas propias y tradiciones milenarias.

 Las diferentes regiones de PERÚ se enorgullecen de contar en su interior, creaciones dancísticas y musicales dignas de ser admiradas y que constituyen un disfrute para el espectador.

 Todo ese material se convierte en temática rica para el creador, como motivación, inspiración, inventiva y transfiguración.

 Además de los soberbios y plurales paisajes que posee PERÚ y con ellos su entrañable gente, capital humano que constituye otra veta nada desdeñable para la creación pictórica.  En las danzas, son los protagonistas imprescindibles.

“Ima Súmac”, famosa cantante de ascendencia cajamarquina. Tinta/cartulina, muestra en el Club Central (1979)

La línea paralela de mi labor, el otro atractivo, la otra obsesión: el estudio, investigación, plasmación, lucimiento y alarde hegemónico y simbólico de los diferentes tonos y matices. En otras palabras, la autonomía expresiva de los colores por sí mismos.

“Vibraciones del Azul”, acrílico/tela

¿Es esto abstracto? Definitivamente no. Hasta los psicólogos han descubierto que los colores manifiestan diferentes estados de ánimo, comunican sensaciones, sensibilidades y sentimientos susceptibles de captar por las mentes humanas.  Los expertos aceptan la influencia enorme de los colores en todos los campos y dominios de la psique humana.

EVOCACIONES

Experiencias fundamentales para mi formación artística.

Tres momentos cruciales que tienen que ver con mi proceso creativo.

LA CREATIVIDAD INTERVIENE EN TODO

Punto Uno: No aceptaron que asista de frente a Transición en la primaria de la Escuela Pre-Vocacional “Rafael Olascoaga” Nº 123 de Cajamarca. Me enviaron a un  Jardín de Infancia, el cual funcionaba en la calle Dos de Mayo, a dos cuadras de la Plaza de Armas de Cajamarca.

 Eso fue providencial, pues con toda la parafernalia novedosa de aquella época para implementar lo que hoy se llama Educación Inicial, fue beneficioso para mi formación ulterior.

 Durante esos casi nueve meses nos enseñaron a cantar, dibujar, recitar pequeños poemas y sobre todo a jugar. Allí nació el aspecto lúdico de mi obra, tanto en las tintas como en los collages, acrílicos y óleos. En ese lapso se encendió en mi espíritu lo que se llama creatividad.

 La directora del Jardín de Infancia era nada menos que la educadora María Zambrano de Quiroz, hermana del eximio pintor cajamarquino Camilo Blas, de renombre internacional.

Junto a José Sabogal, otro notable pintor visionario, nacido en Cajabamba (Cajamarca) y fundador de la Corriente Indigenista en PERÚ y director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima, enseñaron y sacaron adelante varias promociones de pintores valiosos en esa corriente peruanista de gran influencia en el país y América Latina.

 El Jardín de Infancia, con mi bella profesora la señorita Gálvez, constituyó la génesis de mi amor por todas las artes pues primaban las canciones en coro, el sentido lúdico en los permanentes juegos y las manipulaciones de diferentes papeles y tierras arcillosas que reemplazaban a las actuales plastilinas; el sentido teatral en la declamación de poemas cortos y ante todo la libertad plena para dibujar, recortar y manipular.

 Había que ver, durante la clausura, resaltaba la exultación y felicidad dibujadas en las pupilas de todos los niños. Todos, justo antes de navidad,  en plena actuación, jubilosos, con juguetes en las manos como premiación y estimulación.

DETALLES DE UN DESCUBRIMIENTO

Punto Dos: Descubrir, con la ingenuidad de un niño a los 6 años, la facilidad con que podía dibujar, marcó para siempre mi existencia.  Desde temprana edad llegó para mi el amor al arte.

 Descubrí, no sin asombro, por la facilidad casi instintiva para el dibujo, lo dúctil y obediente que puede ser la mano, cuando se trata de crear, copiar o diseñar alguna imagen o inventar algo.

 Finalizado el año en el Jardín, al año siguiente, en abril. Ya matriculado en Transición, un grado anterior al Primer Año de Primaria, sucedió una anécdota notoria.

 Todos los niños habíamos recibido, en forma gratuita, un lápiz y un cuaderno. Era la época de Odria, si mal no recuerdo.

 Primer día de clases. Nuestra profesora, la señorita Lola Romero, había sido convocada a la dirección para algún asunto de urgencia. Los niños quedamos a buen recaudo del libre albedrío. Saltaban, reían, jugaban.

 A mi me había tocado sentarme en una carpeta en primera fila y como no conocía a nadie aún, no se me ocurrió moverme de mi sitio. Más bien alcé la mirada y Oh! sorpresa. 

En la pared que estaba a mi izquierda habían colgado, seguramente como motivación, dos coloridas imágenes que jamás olvidaré.

 Se trataba, el más cercano, de un gatito jugando con un ovillo de hilo. Casi maquinalmente, como quien desea comprobar algo, tomé el lápiz obsequiado y empecé a dibujar al simpático gatito sobre la primera hoja del cuaderno rayado.

Para mi gusto, me salió tan idéntico que me animé a dibujar la otra imagen. Un perrito dribleando con una pelota.

 De igual manera, el resultado salió con mucha fidelidad.

Cuando llegué a casa no creían que yo hubiese logrado tal hazaña. Tenía 6 años. ¿Eso te han enseñado? repetían incrédulos.

 Ahora que vuelvo a repensarlo, eso no debía ser novedad. Si mis dos hermanos mayores dibujaban con tanta facilidad, era lógico que en mi caso pase lo mismo.

 Parece que ese talento venía por herencia genética.

En casa, al parecer, olvidaban que el abuelo materno, don Víctor Mendo Sánchez fue un refinado artista muy apreciado en el pintoresco pueblo de Jesús, a veinte kilómetros de la ciudad de Cajamarca.

 Él tenía a su cargo toda la parte estética del altar mayor y laterales de la iglesia del pueblo. Especialmente durante las fiestas patronales. De profesión era sastre y debido a su sensibilidad tenía muy buen gusto.

En su casa, el jardín y el huerto florecían siempre como un edén. Allí abundaban los cromatismos de flores y árboles frutales.

 Por la línea paterna el talento era para la música. Mi padre Manuel Espíritu tocaba muy bien la guitarra. Su hermano Víctor Polidoro dominaba la mandolina. En las fiestas familiares brillaban el baile y la alegría.

 Wálter Manuel, mi hermano mayor, a la sazón estudiando secundaria en el glorioso Colegio San Ramón, descollaba ya en el dibujo y la pintura.

 Aún recuerdo sus cuadernos de arte repletos de dibujos inspirados en campesinas y agricultores del campo.

Tuvo como profesores de arte al célebre Bagate, seudónimo artístico del profesor cajamarquino Juan Villanueva y a don Andrés Zevallos de la Puente, excelente pintor cajamarquino quien vivió y trabajó en la ciudad de Cajamarca.

 Falleció al poco tiempo de cumplir cien años. Nació en Campodén, Contumazá, Cajamarca en el año 1916.

 El que le sigue a Wálter Manuel, mi hermano Rosel Amílcar, también goza de esas facultades artísticas.

 Solo viendo a Wálter cómo pintaba sobre tocuyos, paisajes y bodegones con sapolines y pinceles artesanales, se animó a imitarlo y obtuvo la misma

sensación gratificante de ver bellezas plasmadas: flores, frutas, bodegones y paisajes.

 Wálter fue autodidacta. Nosotros seguimos su ejemplo. Jamás nos dijo una palabra cómo deberíamos hacer para dibujar o

pintar. Nos bastó mirarlo. Pero ejemplo y actitud frente al arte fueron medulares.

UN UNIVERSO CROMÁTICO PROPIO

Punto Tres. La tercera circunstancia trascendental: Aprender una nueva técnica tan solo observando un par de obras del artista trujillano Carlos Li Chávarry, quien fue un compañero de estudios en Educación Superior.

  Tenía tanta sensibilidad artística que, desde Chepén hasta Cajamarca, había cargado consigo un par de obras suyas en blanco y negro estampadas en la cartulina. Poniendo en práctica la novedosa técnica del collage.

 Fue una auténtica iluminación. Verlas y decirme, y yo qué puedo hacer, fue un solo chispazo.  Estábamos en el último año de Normal Superior. Actualmente nuestra alma mater se llama Instituto Pedagógico “Victorino Elorz” en Cajamarca.

Posteriormente desarrollé esta experiencia, ya en colores, y con temáticas personales, hasta obtener resultados inusitados y sorprendentes. 

Estas creaciones fueron mi carta de presentación, por tratarse de obras originales.

Ellas me proporcionaron, en sendas exhibiciones nacionales e internacionales, múltiples, variadas y gratificantes satisfacciones de toda índole.

“Yawar Fiesta IV” Collage exhibido en muestra(Club Central-Trujillo 1979)

El haber logrado un estilo, es decir un universo cromático propio, es algo inapreciable.

CON LAS NEURONAS DESPIERTAS.  LA IMPORTANCIA DE OBSERVAR

Por eso, es muy importante y lo difundo en cuanto escenario, cátedra o tribuna puedo. Atención niños, jóvenes y profesores de arte:

 Es necesario estar con los ojos bien abiertos, con las neuronas despiertas en todo momento.

 Amantes del arte: Se aprende muchísimo tan solo observando con mucha atención, tomando conciencia de lo que uno desea realizar. Ya en libros, revistas, museos, galerías de arte…y sobre todo, apreciar la vida que nos rodea.

 La ciudad y su gente , las costumbres y tradiciones, el campo, los ríos, las montañas, la flora y la fauna,  el entorno que nos rodea. Todo sirve para inspirar, aprender y crear.

 Las técnicas a usar llegan por añadidura. De todas maneras surgen, ante la necesidad, con la práctica, aplicación al asunto, el estudio pormenorizado y muchísima lectura. Investigación al respecto cae siempre bien.

 Todo esto es imprescindible si uno desea avanzar.

GOZAR  DEL  COLOR.   EL MARAVILLOSO PLACER DE PINTAR

Tres razones y circunstancias que forjaron la génesis para descubrir mi vocación. Mi facilidad para el dibujo y mi proclividad hacia lo bello para gozar del color.

)Constituyen peldaños de mi proceso creativo. Desde entonces ya no tuve duda alguna de disfrutar de lo que considero mi entretenimiento predilecto, el destino que me deparó el universo, el maravilloso placer de pintar.

 (*) El título es de la Redacción.

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