MARCOS YAURI MONTERO: “EL SAGRADO OFICIO DE POETA”

Desde que Marcos Yauri Montero (Huaraz, Áncash 1930) ganara el Botón de oro, en los Juegos Florales en 1953, en la Universidad Nacional de Trujillo, hasta la publicación del libro Poesías escogidas, han transcurrido cincuenta y siete años. Precisamente todo ese tiempo de trabajo poético reúne este texto que sin duda, servirá para hacer un mejor estudio y análisis de este gran poeta peruano, siempre alejado de las capillas de clase y argollas literarias hispano criollas.

El libro en mención reúne una antología hecha por el autor de catorce libros de poemas publicados en distintas y distantes fechas. Muchos críticos creyeron que Yauri Montero había dejado de escribir poesía para crear novelas celebradas. Pero no, más allá del bullicio y favores de la crítica fundada en la amistad, no dejó de escribir poesía después de acabar una obra en prosa. Esa es la razón por la que además aparece un permanente cambio de tono y distintas visiones respecto a la realidad y entorno del poeta.

Poesía esencialmente lírica, con una permanente preocupación por la condición humana, por las preguntas que asaltaron a la humanidad desde siempre: ¿qué hago aquí?, ¿quién soy?, ¿soy yo quien escribe estos poemas?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿para quién escribo? Pero, además para dejar constancia de lo injusto que es el tiempo y el dolor que atrapa a los seres más débiles por la espalda. Una poesía a la vez fina, sensual y labrada como el orfebre que pule la piedra hasta convertirla en un anillo.

En la vida práctica, Marcos Yauri Montero es Licenciado en historia, narrador y ensayista. Profesor de la Universidad Ricardo Palma y profesor honorario de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo. Autor de varias novelas y trabajos de etnohistoria. Premio Nacional de Novela (INC, 1968), Gaviota Roja (1985). En 1969, obtuvo el Premio de Fomento a la Cultura Peruana Ricardo Palma por su obra La sal amarga de la tierra. En 1975 el Premio Casa de las Américas por su obra En otoño después de mil años. Premio José Gálvez Barrenechea de poesía (1977). En 1983 el Premio Extraordinario Gaviota Roja por Así que pasen los años.

FUENTE:

Diario “La Primera”

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