PEQUEÑO GIGANTE

Cuando nació, la comadrona no pudo creerlo, El niño recién nacido se perdía entre los pañales. Era tan pequeño que el pezón de la madre era más grande que el recién nacido.

            Se llamará “Pulgarcito” como en el cuento clásico, opinó la madre.

            Pero el padre se opuso tenazmente y lo llamaron “Mosquito”, ese que no deja tranquilo a los que quieren darse una siesta luego de un suculento almuerzo con su respectivo aperitivo y asentativo.

            Pasaron los años y Mosquito llegó a medir diez centímetros a pesar de estar sobre un ladrillo, lo único que cambió en él, fue la voz que se hizo ronca como un trueno en las cumbres nevadas.

            Hasta que una madrugada, hizo despertar a toda la familia al escucharse esa voz estentórea:

-!!Quiero mujerrr…quiero mujerrrr¡¡, gritaba Mosquito y nadie podía creer lo que escuchaba.

            Solo la madre consultó con su esposo: ¿Estaría bien que le hablemos a la costurera Jacinta, para casarlos?.

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