PERUANOS RUMBO AL ABISMO

Falta exactamente 33 días para que los peruanos, por su propia cuenta y riesgo se precipiten al abismo insoldable de su caprichosa voluntad.

            De tanto golpearse el pecho y reconocer su mea culpa, quisiera que la tierra se lo trague o que el rayo lo parta en dos, pero es imposible.

            “Consummatum est”,  (se acabó todo), no hay remedio, ni antídoto, ni vacuna que nos salve. Tú lo has querido, tú lo has deseado.

            Pero para llegar a este extremo, ha tenido que haber una “ayudita” muy camuflada cuya investigación algún día se sabrá aunque sea a deshora.

            De hecho, los peruanos están polarizados en sus convicciones políticas. Hoy más que nunca la gente se ha identificado en la fila de la “derecha” y otra fila los de “izquierda”. Hay los tibios e indecisos, los que saben discernir y no se dejan manipular, pero son los pocos que no faltan en la villa del Señor.

            Pasó a segunda plana la cuestión del coronavirus y sobre su peso mortal, se está imponiendo la situación política en su fase de elecciones generales que será “mortal” para la subsistencia de la vida republicana.

            A LA DERECHA lo conocemos desde hace muchísimos años. Sus truculentas actuaciones para entronizarse en el poder, las formas de los que se vale para aumentar su fortuna. Las migajas que da al pueblo para contentar sus necesidades. La explotación a los pobres y tantas otras formas que ya se han hecho coetáneos con el poblador de a pie.

            A LA IZQUIEDA también lo conocemos de palmo a palmo con pelos y señales. Ambiciosa hasta que haga fortuna. Ruin hasta llegar al poder donde muestra su peso envuelta en soberbia y prepotencia. Terco hasta hundir al opositor. Insensible ante el dolor ajeno al que nunca ayuda por temor a que se descapitalice. Una vez conseguido sus propósitos se va a vivir a los países “capitalistas” que tanto dijo odiar.

             Más esta forma aparentemente disímil de los dos grupos antagónicos que casi siempre están en pugna, al final les une esa forma voraz de poder, de enriquecerse, de gobernar, de mandar, de demostrar pujanza. Son dos gotas de agua que con el devenir de los años serán desenmascarados por haber sido corruptos y amorales.

            Hoy que estamos a pocos días de nuestro suplicio en las urnas, tenemos que decirlo ya. ¿No se han dado cuenta que para llegar al último capítulo del drama hay una institución llamado Jurado Nacional de Elecciones, que tiene mucho que ver con la desgracia nacional?.

            Claro que sí. Acaso el JNE ha sido creado como simple receptor de documentos electorales? No señores, el JNE existe para velar por la pureza de la contienda electoral con imparcialidad y rectitud. Y sin embargo, cuando ya pasó la primera etapa de las elecciones aparecen “electos” terrucos, gente sin los méritos para ser congresistas. Los arribistas, los huele guisos, los que andan de tienda en tienda, los sin convicción ni lealtad. ¿Cómo nos explica el JNE que del cuarto lugar en las encuestas, aparece en segundo lugar para lidiar la final de las elecciones presidenciales?.

            “Si no gano las elecciones es porque ha habido fraude”, dice un candidato. ¿Entonces, antes de ir a las urnas ya ganó y como tal hay que envestirle como electo?.

            De lo que sí estamos seguros es que al final recordaremos las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre:

                                   …Nuestras vidas son los ríos

                                   que van a dar al mar,

                                   que es el morir;

                                   allí van los señoríos

                                   derechos a se acabar

                                   e consumir…

            Aquí terminan las mentiras, los engaños, las hechicerías, los magos y los hipnotismos. Todos terminamos como “soldados de la muerte”, con la misma mortaja, el mismo rictus, la misma palidez, dejando todo cuanto ambicionamos…—

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