PUENTE METÁLICO PERÚ-EUROPA

Un visionario decía que los españoles muy fácilmente pudieron haber hecho un puente entre el Perú y España, cruzando el mar, con tanto oro que se llevaron en galeones y otras embarcaciones desmantelando templos, huacas, y las mismas minas donde los peruanos trabajaban peor que esclavos.

            Y fueron los mismos españoles quienes pedían al Rey a que los encomenderos tengan un mejor trato para con los nativos. Muestras de ello lo encontramos en Bartolomé de las Casas, el mismo Virrey Toledo y otros más que protestaban por el trato inhumano que daban.

            Y en nuestros tiempos del siglo XXI ¿cómo andamos al respecto?. Ha cambiado un poco, casi nada.

            En efecto, las transnacionales tienen una manera más fina de ingresar a los países subdesarrollados, pero de grandes recursos naturales. Ponen como “accionista a los mandatarios de la nación” y asunto arreglado. Entra la empresa como Pedro en su casa. Y si tienen problemas con los líderes locales, aprovechan la media noche y visitan al “antiminero” y le entregan un sobre lleno de “verdes” y asunto arreglado…!Todo a su favor!.

            Ahora las transnacionales ya no trasportan los minerales a lomo de bestia, en “camioncitos o volquetitos”, ¡no señor!, eso se acabó…Ahora lo transportan en “mineroducto” y a grandes distancias desde las cumbres nevadas hasta el mar, secan lagunas, bajan montañas y el mundo “sigue andando”.

            Y cuando el pueblo cansado de tanto abuso y explotación en sus “propias narices”, hace un paro y bloquea las carreteras, la empresa saca en cara las “grandes” obras de “positivo impacto para la comunidad”.

            ¿Y saben ustedes qué ha hecho ANTAMINA en 08 (ocho) años para la comunidad? Un canal de riego, 03 puestos de salud, un centro cívico para un pueblito, mejoramiento de vías de acceso, “estudio” del sistema de agua y desagüe para Pacarenca. Es decir, casi nada si se toma en cuenta la cantidad de polimetálicos extraídos del subsuelo del distrito de San Marcos, en la provincia de Huari en Ancash. Es decir, ha invertido un céntimo y se ha llevado millones de dólares.

            A esto ellos llaman obras de “impacto para la comunidad”.

            Y no hay que olvidarse, días antes los trabajadores de Antamina, sostenían un paro indefinido reclamando mejoras condiciones de trabajo.

            Y el pueblo de Aquia, pide trabajo para su gente.

            Y los pueblos del Callejón de Huaylas ven con extrañeza cómo esta transnacional compra sus productos importados y no consume “lo que el Perú produce”

            Y las vías abandonadas.

            Y las obras por impuestos que no se ven.

            Y…y…y…

            Los pueblos, no es que tienen miopía ni presbicia, sino que la realidad demuestra que seguimos como en el tiempo de la colonia, la explotación del hombre por el hombre, del más fuerte contra el más débil, del rico que explota al más pobre y de allí surgen los conflictos sociales.

            Una vez más, una gran minera como ANTAMINA será como un ave de paso: llegó, explotó y se fue dejando cavernas, túneles, pobreza y pueblos fantasmas, destrucción y hambre.

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